6 de julio 2011 - 00:00

Datos para disfrutar de la bella San Francisco

Turismo por el extranjero: El gusto de andar por el mundo tiene múltiples posibilidades, desde un circuito cercano que va del tradicional viaje al Uruguay o a Chile, hasta cualquier lugar de Brasil que pareciera dar por su clima tropical un sentido de reales vacaciones; tiene, a su vez, mayor nivel decidirse por el Caribe, denominación que en- globa desde Colombia y Venezuela hasta Miami, porque ir a Estados Unidos es visitar Nueva York o en la Costa Oeste Los Angeles, Las Vegas y San Francisco. Y Europa, destino siempre idealizado, que en los últimos tiempos se había vuelto difícil por el valor del euro, ahora con la crisis que padecen algunos países pareciera abrir oportunidades a los viajeros. Ofrecemos datos de un conjunto de lugares para disfrutar en el exterior.

San Francisco parece una programada mezcla de ciudades que provocan una inédita fascinación en todos los que la visitan.
San Francisco parece una programada mezcla de ciudades que provocan una inédita fascinación en todos los que la visitan.
De los muchos destinos atractivos que ofrece Estados Unidos al turismo, tres son los preferidos por la mayoría de los viajeros argentinos: Nueva York, Miami y San Francisco de California. Tres lugares en los cuales una buena parte de la economía está basada en el turismo. Si Nueva York es la ciudad top del orbe y Miami el Estados Unidos latino, San Francisco es -como Buenos Aires- una ciudad sincrética, un conglomerado donde se mezclan las culturas, donde se puede pasar de Chinatown a Little Italy, del Barrio Latino al Castro, el emblemático distrito gay, y todos esos otros lugares donde lo típicamente estadounidense se fusiona con un pasado de clara raigambre europea.

A cada instante, San Francisco pone de manifiesto su disposición liberal, democrática, no discriminativa, de sociedad abierta que cultiva la tolerancia, y, a la vez, de una fuerte conciencia comunitaria, algo que no deja de seducir a los visitantes. Y acaso ese espíritu fue lo que hizo que el cantante Tony Bennett, que había nacido en Nueva York, se inspirara para anotar versos donde declaraba que quería dejar su corazón en San Francisco, y desde entonces muchos que visitan la ciudad siguen cantando como él: «I Left My Heart in San Francisco». Es que «la ciudad de la bahía», la más bella de la costa oeste, la que tiene uno de los puentes más famosos del mundo (el Golden Gate), resulta por todas esas razones y muchísimas más absolutamente cautivante.

La gente que la visita recuerda las magníficas vistas que ofrecen las 43 colinas que coronan la ciudad y desde donde se puede contemplar esa costa que alberga la famosa isla de Alcatraz, donde estuvo encerrado Al Capone, y que sirvió de referencia en numerosas películas, como «Las calles de San Francisco».

Le ofrecemos algunas pistas para comenzar a disfrutar de una visita a ese extraordinario lugar antiguo, moderno y posmoderno a la vez.

  • Para llevarse una panorámica hay dos modos clásicos. Uno es subir a las colinas Twin Peaks (con diversos transportes públicos). La otra es el mirador de la Coit Tower, una torre de 64 metros, de estilo Art Déco, que está en la pequeña colina Telegraph Hill, del distrito North Beach. Subir cuesta 5 dólares y arriba hay una sala a cielo abierto desde donde, casi como en Twin Peaks, se pueden observar los edificios del Downtown, la bahía, la isla de Alcatraz y el Golden Gate, famoso puente colgante que antes o después tiene que visitarse.

  • Los famosos tranvías. Se los ha visto en montones de películas. En la actualidad son una atracción turística que une el centro con la zona costera de La Marina. La gran experiencia es cuando toman calles empinadas, como la Lombard en la Colina de Nob Hill, que era el antiguo barrio de los magnates. Viajar en tranvía sale 5 dólares, pero muchos viajan en los estribos, colados.

  • Diversiones. El antiguo puerto pesquero Fishermans Wharf, en el barrio de La Marina, entre Jefferson y el Embarcadero, se ha convertido en lugar de bares, restoranes, clubes nocturnos, locales de entretenimientos y puestos callejeros donde venden cangrejos recién cocidos. Desde allí parten cruceros que llevan a recorrer la bahía, con cena y fondo musical de jazz en vivo, a visitar la célebre prisión de Alcatraz o a conocer la isla de Sausalito.

  • Barrios. Por lo común, el turista reside en el Downtown, en el centro de la ciudad, delimitado por la calle Market hacia el sur. El distrito comercial y hotelero está alrededor de Union Square. Y dado que San Francisco es una ciudad muy caminable, sin salir de ese barrio uno se encuentra con shopping, museos, librerías y disquerías, restoranes y bares donde tocan jazz o el famoso «sonido de San Francisco» en vivo día y noche.

    Yendo por la calle Market hacia el norte hasta la avenida Broadway, luego de cruzar la Puerta del Dragón, usted encuentra el famoso Chinatown (Barrio Chino), que reúne a la población china más grande fuera de Asia. En Portsmouth Square hay una estatua que homenajea a un célebre visitante del pasado: Robert Louis Stevenson.

    Cerca de allí, cruce entre la calle Broadway y la avenida Columbus, comienza otro de los barrios famosos, el Little Italy (la Pequeña Italia), que en algún momento puede hacer pensar por su colorido que se está en La Boca.

    Subiendo por la calle Market, en dirección a la colina donde está el mirador de Twin Peaks, se pasa por El Barrio, donde se oye hablar permanentemente en español, porque es donde se ha establecido gran parte de la siempre creciente comunidad latina (esto hace que como en Nueva York o en Miami no cuesta nada encontrar a alguien que hable en español). Al seguir andando, se llega al denominado Valle de Eureka, donde se encuentra el barrio Castro, centro de la comunidad homosexual, que tiene grandes avenidas y casas bajas de estilo europeo.

    Por su parte, yendo al barrio Haight-Ashbury, en el sector de Alamo Park, están las famosas casas victorianas Painted Ladies, que parecen trasladadas de un barrio histórico high class de una ciudad británica. Ese barrio se convirtió en centro de peregrinación de hippies de todo el planeta.

    A partir de los años 80, los hippies fueron progresivamente sustituidos por los yuppies (Young Urban Professionals), nuevos empresarios de vanguardia, diseñadores de páginas web y expertos en tecnologías de información, que se instalaron en el barrio de La Marina y Fort Mason, al oeste de Aquatic Park, hasta las zonas residenciales de South Beach. Ese tipo de gente es la que fue poblando, en la zona sur de la ciudad -en el lugar que antes se llamaba Valle de Santa Clara-, el famoso Silicon Valley (bautizado así por su alta concentración de industrias relacionadas con semiconductores y computadoras). Hoy ese emporio de empresas basadas en materia gris se ha convertido en un congregado de pequeñas ciudades.

    Arte y cultura

  • Museo de Arte Moderno. El San Francisco MOMA está en pleno centro, en el 151 de Third Street. Inaugurado en 1935, reúne obras de Bourgeois, Brancusi, Braque, Duchamp, Frida Kahlo, Klee, Magritte, Matisse, Picasso, Pollock, Warhol, entre otros. La colección comprende más de 7.000 obras creadas desde 1900 hasta hoy. No sólo ofrece muestras de cuadros, sino también de fotografía, diseño, arquitectura, media arts y expresiones de las vanguardias.

    Hay extraordinarias muestras especiales que conviene visitar, por caso «La colección Gertrude Stein: Matisse, Picasso y la vanguardia parisina», que está abierta del 21 de mayo a fines de septiembre. SFMOMA es visitado por unas 600.000 personas al año.

  • Letras. Uno se encuentra con una calle que lleva el nombre del autor de novelas policiales Dashiell Hammet y hay casi veinte calles que tienen el nombre de artistas y escritores que vivieron o trabajaron en San Francisco. Los tiempos de la fiebre del oro atrajeron a los escritores Mark Twain, Bret Harte, Ambrose Bierce y Jack London, entre otros.

    Siguiendo el policial «El halcón maltés» se puede visitar el Johns Grill, restorán mencionado en la novela, o descubrir en Burrit Alley, en Union Square, junto a Bush Street, una placa que dice: «En este lugar, Miles Archer, socio de Sam Spa-de, fue asesinado por Bright OShaughnessy», todos personajes del escritor Dashiell Hammet, que fue, junto con Raymond Chandler, creador de la «novela negra», esa forma novedosa y contundente de la novela de detectives.

    A partir de 1950 se congregaron en lo que aún solían llamar Frisco escritores beatniks -Kerouac, Ginsberg, Burroughs, entre otros- que provenían de diversos lugares, dando fama a ese movimiento literario. Ese suceso impulsó movimientos culturales de beats, hippies, yuppies, hasta los ligados con la informática y las publicaciones digitales.

    Para experimentar algo de esto es inevitable ir a la librería City Lights, donde empezó todo, en 261 de Columbus Avenue, en North Beach, abierta de 10 de la mañana a 12 de la noche todos los días.

    M.S.
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