6 de julio 2015 - 00:00

Debutó la boleta electrónica mejor que lo esperado

La Ciudad de Buenos Aires estrenó ayer el voto electrónico. Con algunos tropiezos, finalmente el escrutinio provisorio demoró menos que lo anunciado por el Gobierno porteño.  En las escuelas hubo máquinas al ingreso para permitir que los vecinos ensayaran antes de emitir el voto, que ya no se hace más en cuarto oscuro.
La Ciudad de Buenos Aires estrenó ayer el voto electrónico. Con algunos tropiezos, finalmente el escrutinio provisorio demoró menos que lo anunciado por el Gobierno porteño. En las escuelas hubo máquinas al ingreso para permitir que los vecinos ensayaran antes de emitir el voto, que ya no se hace más en cuarto oscuro.
 El debut de la boleta electrónica en la Ciudad de Buenos Aires fue la novedad en las elecciones de ayer. Pese a los temores previos, no se denunciaron demasiados inconvenientes. Sin embargo, la jornada dejó algunas perlitas respecto de su implementación.

Lo que principalmente distinguió a esta elección fue que a diferencia de la boleta tradicional, los fiscales no podían "controlar" o hacer algún tipo de recuento. Al no tener que reponer boletas, durante el día no hubo estimaciones de cómo se desarrollaba la votación.

Por otro lado, las máquinas estaban dispuestas, en la mayoría de los casos, en las salas comunes de los colegios, por lo que atrás quedó la intimidad del cuarto oscuro. Muchos, como siempre, eligieron las redes sociales para comentar su experiencia. Por miedo a que el nuevo sistema se desarrollase con lentitud, la mayoría de los ciudadanos optó por ir a votar temprano, por lo que a la tarde los colegios tuvieron poco movimiento. En tanto, algunos usuarios denunciaron que las máquinas se trabaron en reiteradas oportunidades. En una escuela de Boedo, incluso tuvo que ir un técnico a resetearla, lo que generó una larga espera para los votantes. Otros destacaron que muchos se iban de las escuelas sin verificar su voto en la máquina, ya que no sabían cómo hacerlo.

En la mañana de ayer, la primera en sufrir un momento incómodo con el nuevo sistema fue Elisa Carrió. La diputada nacional y precandidata a presidenta tardó algunos minutos en emitir su voto. Se la veía concentrada y batallando con la máquina que le tocó en la escuela Nº 3 Onésimo Leguizamón, de Recoleta. Cuando salió a la avenida Santa Fe, bromeó sobre lo sucedido y les atribuyó la demora a sus problemas de visión. "Tengo casi 60 años", dijo entre risas.

Distinto lo vivió el candidato de Autodeterminación y Libertad (AyL), Luis Zamora, quien tardó menos de un minuto en votar.

Muy oportuno fue el expresidente Fernando de la Rúa, que tras emitir su voto dijo: "Fue fácil y rápido, ¿vieron que no fallé... eh?". Desde una mesa de la Escuela Nacional Domingo Faustino Sarmiento, de la calle Libertad, destacó que el sistema de boleta electrónica "funcionó perfecto".

Por su parte, quien no estuvo muy contento con la nueva boleta fue el candidato a vicejefe de Gobierno porteño por el Frente para la Victoria (FpV), Leandro Santoro. Su disconformidad no fue por el método de votación, sino que lamentó que la Boleta Única Electrónica fuera "amarilla" al considerar que "es un detalle que se podría haber evitado".

La electora de mayor edad fue Marta, una ciudadana de 101 años, que al igual que los 2,5 millones de porteños, se presentó a votar. A pesar de su escasa visión pudo realizar la elección con éxito con el nuevo sistema. "Tengo casi 102. Siempre he votado cuando ha habido elecciones. Cumplo con mi deber de ciudadana, digamos", contó la mujer en un video que difundió Facundo Carrillo, el presidente de la Comuna 2, barrio de Recoleta.