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Define la OTAN acción en Libia. Si demora más, ya no hará falta
Inmigrantes bengalíes esperan por comida en un campo de refugiados en la frontera tunecino-libia. Los trabajadores de Bangladesh y de África subsahariana son los que hacían los trabajos menos calificados, y los más desamparados por la crisis.
El diario británico The Independent amplió que EE.UU. ya hizo gestiones ante su aliada monarquía saudita para que la provisión de armas a los rebeldes se haga desde ese reino, que afronta a su vez reclamos democráticos.
Las declaraciones de Carney llevaron poco después a confusión cuando su colega en el Departamento de Estado aseguró que la resolución de la ONU significa que «es una violación para cualquier país proveer armas a cualquiera en Libia».
El propio Obama, por su parte, precisó que la intervención militar, a la que se opone Rusia, figura dentro de la «vasta gama de potenciales opciones» que la OTAN está discutiendo ante la crisis en el país norafricano, donde están presentes varias multinacionales occidentales del petróleo, cuya cotización alcanzó ayer su pico en 30 meses.
El mandatario estadounidense, que hizo estas afirmaciones ante la prensa junto a la primera ministra australiana, Julia Gillard, en la Casa Blanca, definió como inaceptable la violencia ejercida por el Gobierno libio, y lanzó advertencias también a los seguidores de Gadafi. «Depende de ellos tomar la decisión sobre cómo quieren actuar de aquí en adelante y tendrán que responder por cualquier violencia que siga habiendo», dijo.
Aviones de reconocimiento Awacs de la OTAN, invisibles para los radares, están vigilando las 24 horas los cielos de Libia, anunció ayer en conferencia de prensa el representante permanente de Estados Unidos en la Alianza, Ivo Daalder.
El embajador dijo que la OTAN «decidió llevar la vigilancia por parte de los Awacs a 24 horas, todos los días», en lugar de las diez horas actuales, «de modo de comprender mejor qué está sucediendo en aquella parte del mundo».
Daalder habló de medidas en estudio, como la de reposicionar los buques de guerra de la Alianza en el Mediterráneo.
También declaró que está bajo análisis establecer un comando y una estructura de control para coordinar las intervenciones futuras de carácter «humanitario».
Horas antes, el secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, había lanzado otras advertencias, aumentando la presión sobre el Gobierno libio. «Si Gadafi y sus fuerzas militares siguen atacando sistemáticamente a la población civil, no puedo imaginar que la comunidad internacional se quede mirando», sostuvo.
«No tenemos ninguna intención de intervenir en Libia, pero nos estamos preparando para cualquier eventualidad», agregó.
La autoridad máxima de la OTAN aclaró, sin embargo, que cualquier intervención de la Alianza en Libia requerirá un mandato del Consejo de Seguridad de la ONU.
Los ministros de Defensa de la OTAN se reunirán jueves y viernes en Bruselas en coincidencia con el encuentro de cancilleres y jefes de Estado y de Gobiernos de la Unión Europea.
La intervención, de todos modos, constituye un «dilema», por el riesgo de rechazo en la región, como reconoció Rasmussen.
Por su parte, el ministro de Exteriores ruso, Sergiei Lavrov (cuyo país tiene poder de veto en el Consejo de Seguridad), afirmó que la crisis libia debe resolverse de manera «política». «Es necesario detener la violencia en perjuicio de civiles y plantear la situación sobre una base política», dijo el canciller en Kaliningrado.
En la línea de dar legalidad al plan de la OTAN, Francia y Gran Bretaña están presionando en Naciones Unidas para obtener en los próximos días una nueva resolución del Consejo de Seguridad sobre Libia que no excluya esta vez el lanzamiento de un ataque, para lo que deberán conseguir el difícil aval de China.
«Estamos trabajando de cerca con nuestros socios en una base de contingencia sobre elementos de una resolución por una zona de no vuelo, dejando en claro la necesidad de apoyo regional», dijo el ministro de Relaciones Exteriores británico, William Hague. En similar sentido se manifestó la cancillería francesa.
El ministro de Exteriores italiano, Franco Frattini, matizó ayer que para cualquier opción de intervención en Libia sirve «la no contrariedad de la Liga Árabe y de la Unión Africana».
Agencias AFP, EFE, ANSA, DPA y Reuters, y Ámbito Financiero


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