30 de julio 2014 - 00:00

Desacuerdo agrícola pone en jaque a Ronda de Doha

Ginebra - Los países miembros de la Organización Mundial de Comercio (OMC) advirtieron ayer que el recorte de los subsidios y aranceles aduaneros de bienes agrícolas necesitarán de un debate más profundo para destrabar las negociaciones multilaterales y cerrar un acuerdo a fin de año como estaba previsto.

Los negociadores de todos los países miembros mantuvieron esta semana en Ginebra una reunión informal para intercambiar opiniones y propuestas que permitan avanzar en las divergencias para un acuerdo sobre agricultura, según informó ayer la secretaría general de la OMC, que este capítulo entró en el "umbral de los debates sustantivos" estipulados en el último encuentro ministerial, en diciembre en Bali.

Las trabas que subsisten en los textos ya acordados en agricultura radican, principalmente, en dos temas: acceso a mercados, en el que se busca un recorte sustancial de los aranceles aduaneros, y las ayudas domésticas, en el que se inscriben los subsidios directos a productores agrícolas de los países desarrollados contra los que vienen luchando las naciones agroexportadoras y en desarrollo.

En la reunión, los negociadores coincidieron, en general, en que todas las cuestiones sobre agricultura de la agenda de la Ronda de Doha están interrelacionadas y necesitan resolverse como un todo a partir del texto borrador alcanzado en 2008.

Sin embargo, el G-33 de países en desarrollo y el Grupo Cairns de naciones agroexportadoras, del que forma parte la Argentina, insistieron, con matices, en la necesidad de cambios sustanciales a ese texto.

Las delegaciones del Grupo Cairns, que busca una reforma radical del comercio agrícola, se mostraron abiertas a aproximaciones alternativas en algunas cuestiones clave del texto.

Los países del G-33 fueron más específicos e insistieron en que la fórmula propuesta para rebajar los aranceles aduaneros debería reemplazarse por un promedio de reducción en lugar de la metodología propuesta de recortar las tarifas de acuerdo con los techos actuales.

Según argumentaron los negociadores del G-33, la propuesta actual implicará que altos techos tarifarios demanden cortes bruscos, mientras que los promedios de reducción permitirán a los países decidir cuáles productos tendrán rebajas abruptas y cuáles son sensibles y deberán sufrir disminuciones más suaves de aranceles.

Otro grupo de países defendió la fórmula de cortes bruscos porque asegurará que los productos agrícolas más protegidos tengan las reducciones más abruptas, mientras que la aplicación de promedios podría habilitar a algunos a evitar las rebajas en esos bienes.

Algunas delegaciones plantearon también que la propuesta sobre ayudas domésticas puede restringir la capacidad de los países para hacer reducciones más ambiciosas, ya que el texto pone un límite global sobre todos los tipos de esa clase de subsidios. Algunos miembros reseñaron el mandato que les dieron los ministros en la reunión de Bali y resaltaron que fracasar en este objetivo socavaría las negociaciones agrícolas y, por ende, la Ronda de Doha.

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