Uno de los episodios más polémicos del cincuentenario del golpe del 1 de abril de 1964, que instauró una dictadura que perduró hasta 1985 y fue precedente de las otras que azotaron a Sudamérica, se vivió ayer durante la sesión celebrada en el Congreso, que fue clausurada abruptamente en medio de discusiones.
La polémica surgió en momentos en que se aprestaba a tomar la palabra el diputado Jair Bolsonaro, un exmilitar del derechista Partido Progresista (PP) que suele evocar los 21 años de gobiernos castrenses como una época de "orden y progreso" para el país. Bolsonaro fue recibido con fuertes abucheos por la mayoría de los parlamentarios y los gritos fueron aún mayores cuando pronunció la única frase que se le pudo escuchar. "Compañera en armas", declaró Bolsonaro, en lo que pareció una alusión a los vínculos que Rousseff tuvo en con grupos que se alzaron contra la dictadura, por los que fue presa. El diputado había anticipado que pretendía "torturar con algunas verdades" a la izquierda, pero no llegó a hacerlo ya que la mayoría de los diputados le dio la espalda.
En medio de las protestas, muchos mostraron carteles con rostros de desaparecidos durante el régimen militar.
El diputado Amir Lando, del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), aliado del Gobierno, quien presidía la sesión, instó a los parlamentarios a escuchar a Bolsonaro. "La democracia es así. Es conflicto, es diálogo, es debate, y en democracia todos deben ser oídos", declaró Lando, quien advirtió de que las normas del Congreso no dejan que una sesión continúe si el plenario le da la espalda a un orador.
Frente a la insistencia de quienes protestaban, Lando clausuró entonces la sesión, que había sido convocada para manifestar el "repudio" de la clase política al golpe del 1 de abril de 1964.
Al inaugurar la sesión, el presidente de Diputados Henrique Eduardo Alves, manifestó su rechazo a "todo intento de celebrar el golpe" y sancionó un decreto parlamentario que instituye 2014 como "Año de la Democracia, la Memoria y el Derecho a la Verdad". Alves recordó que, durante la dictadura, el Congreso fue "cerrado tres veces" (en 1966, 1967 y 1977) y rindió homenaje a la memoria de los parlamentarios perseguidos, los proscritos y de otros que fueron asesinados o torturados.
Antes que Bolsonaro intentase hablar, había ocupado la tribuna la diputada socialista Luiza Erundina, quien exigió la derogación de una Ley de Amnistía que el régimen militar dictó en 1979 y que sigue en vigor, tras haber sido refrendada en 2010 por la Corte Suprema y a pesar de los fallos de la Corte Interamericana de Derechos Humanos que demandaron al Gobierno llevar adelante el juzgamiento de esos crímenes imprescriptibles.
Erundina también fue interrumpida brevemente por un pequeño grupo de personas que mostró en las galerías de la cámara un cartel en el que se leía: "Felicidades militares. Gracias a ustedes Brasil no es Cuba".
La postura no parece que vaya a ser acompañada por Rousseff, pese a los reclamos que se le hacen para que bregue por la derogación de la amnistía, siguiendo un camino similar al de la Argentina.
En un discurso del lunes sobre la cuestión, la mandataria, torturada ella misma en las cárceles de la dictadura, llamó a "recordar" esos abusos. Sin embargo, sostuvo que "reconquistamos la democracia a nuestro modo, por medio de luchas y de sacrificios humanos irreparables, pero también por medio de pactos y acuerdos nacionales, muchos de ellos traducidos en la Constitución de 1988".
"Así como respeto y reverencio a los que lucharon por la democracia, enfrentando la truculencia ilegal del Estado y nunca dejaré de enaltecer a esos luchadores y luchadoras, también reconozco y valoro los pactos políticos que nos llevaron a la redemocratización", enfatizó en lo que fue interpretado como un aval a la amnistía.
| Ámbito Financiero y agencias EFE, ANSA y AFP |


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