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Desempolvó un título
Pese a no jugar sobre polvo de ladrillo desde 2009, cuando cayó en las semis de Roland Garros, «Delpo» no acusó la falta de rodaje. Por el contrario, se despachó con un título en Estoril, dejando en el camino a dos grandes jugadores como Söderling y Verdasco.
Ayer, «Delpo» no dio opción alguna a su rival y liquidó el pleito en sólo una hora y cuarto, asegurándose el 2° título de la temporada (el 9° de su carrera), tras el triunfo sobre cemento de Delray Beach en febrero. Las palabras del locutor del court central no fueron elegantes para con Verdasco: «Fue una de las finales más cortas en la historia del torneo», dijo el hombre tras el match-ball. Con su triunfo por baile en el ATP 250 portugués, dotado con 450.000 dólares en premios, Del Potro saltará hoy del lugar 46 probablemente al 29 del ranking mundial. Tras la lesión de la muñeca derecha que lo había forzado a una pausa de casi un año en 2010, el ganador del US Open de 2009 había comenzado 2011 muy lejos de la elite, en el lugar 485 del escalafón de la ATP.
«¿Se acerca a la perfección?», le preguntaron. El tandilense sonrió, no lo negó y admitió: «Para ganarle a Fernando hay que jugar muy bien, y hoy hice un lindo match, saqué bien y aproveché los puntos de quiebre». El meteórico ascenso de Del Potro es de suma importancia de cara a Roland Garros, ya que le permitirá estar entre los cabezas de serie, evitando así rivales de envergadura en las primeras rondas. Sin embargo, no se pone bajo presión. «Estoy muy lejos de ser favorito en Roland Garros. El gran favorito es Rafa (el número uno del mundo, el español Rafael Nadal) y luego tal vez (los epañoles) David Ferrer y Almagro», exclamó. Nadal, Roger Federer y compañía tienen, empero, mucha razón para estar preocupados.
El pupilo de Franco Davin está de nuevo de pie, y Verdasco, el 15º del mundo, lo confirma. «Del Potro está en un gran nivel. El partido fue muy duro. Hoy (por ayer) no jugué mi mejor tenis, pero eso fue porque él no me dejó atacar. Cuando él está acertado, le pega muy fuerte y profundo, y es muy difícil contrarrestar sus golpes», explicó la víctima.


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