16 de julio 2010 - 00:00

Desendeudamiento aleja trauma de cuasi monedas

Gustavo Marangoni
Gustavo Marangoni
La política económica posterior a 2003 inauguró una etapa de revalorización del Estado, que comenzó a estar presente en la construcción de un marco macroeconómico robusto y consistente. Una de sus expresiones más claras es la firme convicción política de desendeudar a la Argentina. Las cifras son elocuentes: de un ratio de deuda a PBI del 150% a la salida de la crisis 2001-2002 pasamos en la actualidad a un guarismo del 50%, y con tendencia decreciente. Considerando la cancelación neta de capital que operará este año y quitando del cómputo la deuda en manos de organismos públicos (ANSES, BCRA), bien podría hablarse de una relación inferior al 30% hacia fines de 2010. De este modo, obligaciones públicas cuyos vencimientos están muy bien perfilados en el tiempo y en condiciones de tasa de interés y moneda muy diferentes de la de décadas anteriores, configuran una posición de solvencia en un frente tan traumático por décadas en nuestro país, cuando en el tablero mundial se está debatiendo e imponiendo a una serie de países del corazón europeo, seguir políticas de ajuste y mayor endeudamiento, todo bajo la vigilancia de los organismos internacionales y calificadoras de riesgo (cuyo descrédito es harto evidente luego de la crisis financiera internacional de 2008 y 2009).

Un camino de doble vía entre la Nación y las provincias

La sanción del Programa Federal de Desendeudamiento Provincial (PFDP), al cual adhirió recientemente nuestra provincia de Buenos Aires, muestra la vocación del Gobierno nacional de avanzar en resolver el tema de la deuda de manera integral. De nada serviría mostrar cuentas ordenadas en la Nación, sin atacar la mochila del endeudamiento a nivel provincial. El gobernador Daniel Scioli, profundizando la lógica de esta medida impulsada por la Nación, y extendiendo este gesto federal hacia el interior bonaerense, ha tomado la decisión de impulsar un plan para desendeudar a los municipios. Ello aliviará las finanzas comunales a través de condiciones similares a las obtenidas por Buenos Aires en la reprogramación con la Nación.

El PFDP, ¿qué implica para Buenos Aires?

Este programa reduce la deuda provincial en aproximadamente unos $ 4.200 millones producto del monto de ATN adeudados y no distribuidos entre las provincias. La otra vía es un importante alivio producto de la reprogramación de las condiciones de endeudamiento con el Estado nacional. Fundamentalmente se otorga un período de gracia para el pago de capital e intereses hasta fines de 2011, que implican menores pagos del orden de $ 2.800 millones en 2010 y 5.150 millones en 2011. Pero además se estiran los plazos de devolución de la deuda elegible (unos $ 28.000 millones, que representa el 60% del total de la deuda), hasta el año 2030 (siendo que previo a la reprogramación el grueso vencía de aquí hasta 2018). Finalmente se elimina el ajuste de capital por CER y la tasa de interés se fija en 6% anual. Sin duda estamos frente a un hecho significativo, que viene a poner fin a todo un ciclo perverso en materia de desequilibrios de endeudamiento cuyo punto culmine fueron las cuasi monedas luego del estallido de 2001. De ahí en más sucesivas administraciones provinciales lidiaron con esta herencia, aunque nunca se logró una verdadera solución estructural. La reestructuración involucra un horizonte de 20 años, por lo que el alivio alcanzará a varias administraciones de aquí en adelante.

Gestión responsable en materia fiscal

El PFDP adquiere mayor fortaleza al complementarse con el manejo responsable de las finanzas públicas que llevamos a cabo en treinta meses de gestión. Con reformas tributarias progresivas (gravando más a los que tienen mayor capacidad contributiva), asignando el gasto público con claras prioridades, con una eficiente administración tributaria por parte del ARBA y con un plan para reinsertarnos en los mercados de deuda domésticos e internacionales, estamos profundizando la sostenibilidad fiscal de la provincia. La recaudación de recursos propios pasó de $ 13.000 millones a $ 26.000 estimados para 2010, duplicándose en el lapso de tres años. Con nuestro esfuerzo se avanzó en un proceso de desendeudamiento, que permitió pasar de un stock de deuda que representaba alrededor del 140% del total de recursos netos de coparticipación a municipios, a un guarismo que en la actualidad ronda el 90%.

Por una mejor distribución de los recursos federales

Sabemos que falta mucho por hacer a pesar de todo el camino de avance recorrido. Buenos Aires arrastra, como todos sabemos, un desfinanciamiento estructural de larga data por haber cedido 6 puntos de coparticipación en la década del 80. Ello a pesar de las continuas mejoras que remarcamos en materia de responsabilidad fiscal y administración tributaria. Ahora, sin la pesada carga de la mochila del endeudamiento, debemos seguir buscando consensos y alternativas para lograr una mejora de los ingresos genuinos para la provincia a través de un avance superador en la discusión federal por el reparto de los recursos.

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