Desfalco y mentiras

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Nos encantaría extendernos en lo que tiene que ver directamente con Wall Street, pero en estos días no podemos soslayar el tema del "juicio del siglo", entre la República Argentina y sus acreedores. No podemos hacerlo porque si no se entiende acabadamente lo que está sucediendo en este entuerto, no se entiende cómo funciona el sistema financiero de los EE.UU. Sin entrar a discutir si está bien o mal, las disposiciones en las condiciones de emisión de la deuda "defaulteada" en 2001 y la sentencia sobre el "Pari Passu" establecen que esos títulos deben "en todo momento rankearse -perdón por el anglicismo- al menos igualmente con toda su otro endeudamiento -el argentino- externo, presente, futuro no asegurado o insubordinado" y definen, "Endeudamiento Externo significa obligaciones (otras que estos títulos) por dinero tomado prestado o evidenciado por títulos, debentures, notas o instrumentos similares denominados o pagables, o que a opción de los tenedores puedan ser pagables, en una moneda distinta a la moneda de curso legan de la República". Podrá discutirse hasta qué punto la moneda es más importante que la jurisdicción, pero lo cierto es que la decisión del juez Griesa de "congelar" los fondos depositados en la cuenta del BoNY, siguen la línea abierta el mes pasado por las sanciones del Tesoro contra Rusia y las de la Fed contra el BNP Paribas. De esta manera no importa si el pago de cualquier deuda soberana argentina es en yenes o maravedíes, mientras no sea realizada en pesos argentinos y/o en su territorio (por esto el City pago sin problemas, aunque no esté del todo zanjado el tema de los pagos en dólares), se vincula a la sentencia judicial y cualquier actor yanqui que contribuya a ello, dentro o fuera de los EE.UU., cae en desacato. Más allá de las opiniones y titulares "interesados/ignorantes", la reunión de ayer entre el juez y las agencias compensadoras era sólo para comenzar a analizar este tema y sus derivaciones (que podría salir a favor de los europeos); todo lo demás fueron elucubraciones u operaciones políticas. Balances favorables (vienen mejor que el trimestre pasado), buenos datos inmobiliarios y de inflación, acompañaron el 0,36% que ganó el Dow al cerrar en 17.113,54 puntos. ¿Hoy un nuevo récord?.

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