5 de octubre 2011 - 00:00

Dexia, la primera víctima de la crisis

París - El banco francobelga Dexia, al borde de la asfixia tres años después de escapar de la bancarrota gracias a la ayuda estatal, se precipita hacia el desmantelamiento, lo que lo convertiría en la primera entidad europea víctima de la crisis de la deuda griega. Pero coaccionistas del banco, los gobiernos de Francia y Bélgica salieron al paso para tratar de tranquilizar a los mercados, asegurando que garantizarán con sus bancos centrales los depósitos y los préstamos del grupo hasta la liquidación que se perfila.

«Los Estados belga y francés responderán presente como en 2008», aseguró el ministro francés de Finanzas, François Baroin, en Luxemburgo. «Tanto Francia como Bélgica están dispuestas a aportar una garantía para las financiaciones de Dexia, cualquiera sea la forma que adopte», dijo el titular de Finanzas belga, Didier Reynders, al anunciar una reunión de urgencia del Gobierno de su país por el tema.

Después de un encuentro de seis horas, el Consejo de Administración de Dexia abrió la posibilidad, en un comunicado publicado en la madrugada de ayer, a nuevas cesiones y alianzas para resolver los «problemas estructurales».

El Consejo encargó al administrador delegado Pierre Mariani para «preparar, en concertación con los Estados y las autoridades de control, las medidas necesarias para resolver los problemas».

Por su parte, Jean-Michel Cappoen, responsable sindical belga, al término de una reunión de representantes de la dirección y del personal del banco en Bruselas, afirmó que «el conjunto del grupo Dexia está en venta». «Es el fin del camino. Los empleados están preocupados», resumió Pascal Cardineaud, representante del sindicato francés CFDT al comité de empresa europeo de Dexia.

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