16 de diciembre 2008 - 00:00

Día complicado incluyó un acto con Cristina

Cristina de Kirchner y Mauricio Macri sonrieron ayer y pasearon por el Rosedal de Palermo, en la Capital Federal, en un día complicado para el jefe de Gobierno porteño. Todo fue cortesía en el viaje hasta el estrado donde la Presidente tomó por su cuenta la reinauguración de ese espacio porteño, con fondos de una empresa privada, pero en tanto, fue Néstor Kirchner quien habló en público de «los diputruchos de Macri» (ver nota en pág. 15).
Cristina y Macri fueron conducidos en un carrito de golf hasta el escenario junto a Sebastián Esquenazi, presidente de YPF Repsol.
Luego del acto, que cerró la Presidente, Macri se acercó y le dio la mano a modo de despedida (nunca besos), y así evitaron cruzarse reproches.
La Presidente pidió a los argentinos trabajar «con responsabilidad en el lugar en que cada uno eligió o fue colocado» como en un «inmenso reloj», donde «todos los engranajes tienen un rol que cumplir» para el buen funcionamiento en general. Pareció una respuesta a Macri, quien había destacado la importancia de que los argentinos se reúnan «sin confrontaciones y sin violencias en el espacio público que los rodea», teniendo en cuenta que «las plazas y los parques son los corazones de los barrios».
Pero a Macri, no fue sólo Cristina de Kirchner quien le nubló la velada. El jefe porteño tenía previsto destacar los arreglos del tradicional espacio porteño, que fue inaugurado en 1914 y ahora cuenta con una placa de reinauguración y 5.000 rosales nuevos. Pero la revelación del voto doble por parte de dos legisladores de su bloque lo complicó al punto que ayer debió levantarse la sesión donde quería avanzar con un paquete de leyes para antes de fin de ciclo. No es todo; esta semana podría hasta postergarse la sanción del Presupuesto 2009 y las modificaciones de impuestos que propuso el jefe de Gobierno con un macrismo que ha quedado debilitado y enfrentado dentro de la bancada por el incidente de aquella votación.
Además, dentro de PRO hay quienes prefieren dejar por ahora todo debate polémico, como el convenio por los dividendos del juego (ver nota aparte), o el remate de lotes fiscales en la zona más cara de la Ciudad, para después de las vacaciones.
Con esas postergaciones, el proyecto de presupuesto que se sancionará antes de fin de año será cambiado más de lo que venía aceptando el oficialismo, que en la Ciudad es PRO.

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