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Día fuertemente nacional en Mar del Plata
• SE VIERON DOS NOTABLES FILMS, "MECÁNICA POPULAR", DE ALEJANDRO AGRESTI, Y "LA LUZ INCIDENTE", DE ARIEL ROTTER
Patricio Contreras y Alejandro Awada en “Mecánica popular”, de Alejandro Agresti, un film que se divierte con la clase media “intelectualosa”.
Parece que ahora la frase ha hecho escuela, porque ayer las dos películas de competencia oficial eran argentinas, lo mismo la mejor recibida de las tres competencias, y también es argentina la más vista en lo que va del encuentro, considerando el porcentaje de butacas por sala y la cantidad de gente que quedó fuera. En resumen, ayer el Festival Internacional de Mar del Plata se volvió fuertemente nacional y los demás fueron de palo.
Para empezar con energía, "Mecánica popular", de Alejandro Agresti, con Alejandro Awada, Patricio Contreras, Marina Glezer, Romina Ricci y Diego Peretti, jugada básicamente con los tres primeros en un solo sitio a lo largo de la noche. El asunto enfrenta a un editor de asuntos filosofales con una pretendida novelista, a ambos con un guardia de seguridad que se entretiene leyendo y recordando, a cada hombre con su propio pasado, y al siempre peleador Agresti con la burguesía intelectualosa.
"El lacanismo le entregó al verso vernáculo el diploma que sólo merecía en chiste", es solo una de las muchas frases que pegan lindo en esta historia, y hay tantas, una atrás de otra, que el texto bien merecería ser editado. Aun más, también algunos actores y periodistas piden que se haga una versión teatral, porque sería un éxito. Inclusive podría hacerse una puesta menos enervada que ésta, para apreciar mejor el contenido.
Todo lo contrario, quieta, pausada, medio silenciosa, es "La luz incidente", de Ariel Rotter, ambientada medio siglo atrás a la hora de la siesta, donde una viuda joven sufre su duelo junto a sus pequeñas, y un hombre intenta entrar en su vida respetuosamente, dándole los tiempos que ella pida. El relato se desarrolla parsimoniosamente, con un poco de artificio, bastante distancia y mucho trabajo de puesta con cámara fija. Ante los créditos finales, el público aplaudió el nombre del director de fotografía, lo que no es habitual. Ese héroe se llama Guillermo Nieto. Los intérpretes, Erica Rivas y Marcelo Subiotto. "Los directores siempre dicen que tardaron años para concretar su película. Yo resistí cinco años tratando de no hacerla", había dicho Rotter. Se explica: la base de inspiración es su propia familia, y en unas fotos de gente que nadie le explicaba bien quiénes eran. "Eran como fantasmas familiares".
Esas dos películas fueron en competencia oficial. Pero en la nacional apareció una road-movie sencillita, sin mayor pretensión artística, y se ganó la simpatía de todo el público, y la emoción de unos cuantos. Se llama "Camino a La Paz", y simplemente describe el viaje de un remisero improvisado, llevando a un viejo musulmán hasta Bolivia. Por supuesto, el título también nos lleva a otra clase de paz. Intérpretes, Rodrigo de la Serna y el debutante (a su edad) Ernesto Suárez, amén de uno o dos perros sin mucha exigencia actoral. Autor, Francisco Varone, con v corta, que también debuta como director de largometraje.
Por último, la más celebrada, de éxito inmediato, con gente sentada hasta en el suelo inclusive en función de trasnoche: "Kriptonita", versión fílmica de la novela de Leonardo Oyola. El Dr. González trabaja en la guardia nocturna de un hospital del conurbano. Una noche irrumpe la banda de Nafta Super trayendo herido a su líder. Podría ser un drama, pero hay un Superhéroe, y la historia se confirma entonces como puro disparate lleno de guiños, que el público celebra regocijado, con asombro cómplice. En pantalla, Juan Palomino, Pablo Rago, Diego Capusotto, Diego Velázquez, Nicolás Vazquez. Director, el experto Nicanor Loreti, el mismo de "Nathan, el peluche asesino", "El Kuervo", "Diablo", coguionista de "La memoria del muerto", "Hermanos de sangre" y "Necrofobia", y codirector de lo que el catálogo del festival llama "la saga de 'Socios por accidente'". ¿La saga? ¡País generoso!


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