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Diálogos
El periodista dialoga con el gerente financiero de un banco internacional que sigue muy de cerca el comportamiento del Banco Central. Considera que el mercado podría testear a Mercedes Marcó del Pont, que por ahora optó por no vender reservas. También observa que el Central podría aprovechar las próximas semanas para elevar el tipo de cambio antes del ingreso de los dólares de la soja para no quedar atrás de lo que está sucediendo en el resto del mundo.
Periodista: ¿Cómo ve estos primeros días de Marcó del Pont en el Banco Central?
Banquero: Es demasiado pronto para sacar conclusiones. Pero ya se notan algunos cambios en relación con la conducción anterior, en particular en lo referido a la política cambiaria. Martín Redrado no dudaba en salir a vender dólares en el mercado contado si era necesario para frenar una escalada. Pero la nueva presidenta del BCRA por ahora prefiere no perder reservas y concentrarse exclusivamente en la participación en los mercados a futuro. El problema es que en algún momento puede haber un test mayor por parte del mercado.
P.: ¿A cuánto asciende la posición abierta a futuro?
B.: Según las últimas estimaciones, serían unos u$s 4.500 millones. No es una cifra exorbitante, porque en el peor momento de la crisis, Redrado llegó a tener más de u$s 7.000 millones con contratos abiertos. Pero habrá que ver cómo reaccionan los inversores a fin de mes, cuando vence la mitad de esos contratos. Sólo el viernes, el Central tuvo que vender u$s 200 millones para que no se escapara la divisa y lo consiguió sólo a medias. El tipo de cambio mayorista se deslizó 40 milésimas y sobre el cierre muchas casas de cambio ya mostraban la cotización a $ 3,88.
P.: Marcó del Pont dejó trascender que continúa la «flotación administrada», pero usted dice que ya hay cambios en relación con la política cambiaria que heredó de Redrado...
B.: Es que se ven comportamientos distintos. El mercado tenía claro que en caso de turbulencias, el Central no dudaba a la hora de vender reservas si el objetivo era contener el tipo de cambio. Ahora se ve una actitud distinta. No está claro si es una orden de la Casa Rosada, pero la decisión de no vender dólares en el mercado contado desata algunas dudas. No creo que exclusivamente las ventas a futuro alcancen para calmar la ansiedad y no descarto que el mercado testee a la nueva conducción del Central. En definitiva, hasta ahora veo un esquema más parecido a una devaluación del peso administrada, tipo «crawling peg». Uno de los puntos que quedará más claro en las próximas semanas es si Marcó del Pont está realmente dispuesta a permitir que el dólar caiga algunos centavos. Se trata de un dato clave, porque es lo que marcará hasta qué punto se puede considerar que el tipo de cambio tiene una verdadera flotación.
P.: ¿El aumento en el ingreso de dólares por la cosecha gruesa no ayudará a descomprimir esta incertidumbre cambiaria?
B.: Los dólares de la soja entrarán hacia fines de marzo, es decir que todavía falta un mes. Pero el Central tiene margen de maniobra de sobra para controlar la situación cambiaria hasta ese momento. Por otra parte, hay que ver si el ingreso de dólares permite al Central acumular reservas, porque todo dependerá del ritmo que presente la fuga de capitales. Mientras tanto, el Gobierno aprovecha para dejar que el dólar suba en forma controlada y no quedar descolocado ante la caída del real y de otras monedas en relación con el dólar, una tendencia que se acentuó en las últimas dos semanas.
P.: ¿Cuáles son los últimos datos sobre salida de divisas?
B.: En enero fueron u$s 1.300 millones de fuga, y en febrero la proyección marca un valor similar. Claramente es una cifra mucho menor de la que se registró en otras turbulencias, como la crisis del campo, la reestatización de las AFJP o el adelantamiento electoral en 2009. Sólo el tiempo dirá si el conflicto desatado por el Fondo del Bicentenario tiene mayores consecuencias en la economía.


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