- ámbito
- Edición Impresa
Diálogos en Wall Street
Que se avecina el rescate de España, que no, que es inminente, que lo frena Alemania. ¿Cómo entender las vacilaciones de Europa en ejecutar su propia estrategia de defensa? Conversamos con un experto en los mercados internacionales -que se escuda bajo la identidad ficticia de Gordon Gekko- para que nos explique cuál es la verdadera hoja de ruta.
Gordon Gekko: Alemania tiene la palabra.
P.: Pero guarda estricto silencio de radio. El tiempo pasa y cada vez se nota más. ¿Perdió Merkel el apuro? Suya fue la idea de poner a la región bajo una severa dieta de ajuste.
G.G.: Que Merkel no tiene prisa es evidente. Después del anuncio del Presupuesto 2013 y del programa de reformas, España está lista para la petición formal. Los ministros De Guindos y Montoro han hecho el trabajo sucio.
P.: Está claro que Rajoy preferiría no dar el paso.
G.G.: Pero no es la opinión de Rajoy lo que empantana el proceso. Es el interés de Alemania.
P.: Oli Rehn, quien es el comisionado de asuntos económicos de la Unión, visitó Madrid y dijo que Europa también estaba preparada para el rescate español.
G.G.: Las burocracias cumplieron su parte. Pero la situación está en suspenso a la espera de una venia política.
P.: De Berlín. No de Bruselas.
G.G.: Todo indica eso.
P.: ¿Hay un replanteo de estrategia en Alemania?
G.G.: Se supone que es una cuestión táctica. Merkel, por asuntos de política interna, necesita más tiempo.
P.: ¿Quedó golpeada por la marcha de la crisis europea? ¿O por desairar la posición del Bundesbank en el seno del BCE? El Bundesbank se opone a la compra de deuda. Dice que se trata de política fiscal encubierta, una operatoria ajena al mandato del BCE.
G.G.: Lo que se sabe es que Merkel no quiere llevar los tres casos de rescate que Europa tiene que resolver (España, Grecia y Chipre) de a uno por vez al Parlamento. Además, después de haber conseguido el apoyo del Bundestag al rescate bancario español, hay que espaciar la próxima visita para atenuar el desgaste político.
P.: ¿España y Grecia formarían parte de la misma bolsa? No tiene mucho sentido, son escenarios muy diferentes.
G.G.: Bajo esta visión, los tres suman erosión (aunque cada uno merezca un tratamiento específico distinto). No se quiere agredir tres veces a la opinión pública. Es mejor consolidar todo en un único pedido.
P.: ¿Mejor para quién?
G.G.: Mejor para Merkel y para los legisladores que van a brindar su apoyo. Éste es un tema de la política alemana exclusivamente. Aunque, de rebote, beneficia la posición de Rajoy, quien haría lo que pudiese para evitar la foto del rescate convencional.
P.: ¿Hay que suponer, entonces, que también habrá un rescate (el tercero) para Grecia? Toda esta demora que se extiende sin explicación, ¿es una cortina de humo hasta encontrar el momento justo en que se pueda blanquear esa intención?
G.G.: Es posible. Fue Alemania la que planteó la idea de tirar a Grecia por la ventana. Es Alemania, ahora, la que debiera insistir con el asunto. Su silencio es revelador. Pero, por otra parte, no está claro que se haya forjado una solución. La demora me parece que está ahí, más que en la búsqueda del instante ideal para comunicarla.
P.: Grecia pide más tiempo, no más dinero.
G.G.: El tiempo es dinero. En el caso griego, se baraja una cifra en torno a los 15 mil millones de euros. Pero no sería raro que el corazón de la discusión pivoteara sobre la necesidad de volver a reestructurar la deuda soberana para tornar viable el programa en el largo plazo.
P.: Sería difícil entonces que los acreedores oficiales no tengan que tomar un recorte del valor de sus posiciones.
G.G.: Entiendo que eso es lo que más dilata una definición.
P.: No va a ser muy agradable la visita al Bundestag si hay que comunicar que Alemania ha perdido buena parte de los fondos que destinó a Grecia.
G.G.: De ahí que se prolonguen los tiempos. Merkel tiene elecciones dentro de un año y no está mal posicionada. Pero debe medir bien sus pasos. Ya lo escuchó al ministro Schauble: «España no necesita otro rescate». Se ve que no es el momento de pasarles el sombrero a los contribuyentes.
P.: Menos ahora que los socialdemócratas definieron a su candidato. Peer Steinbruek, quien fue ministro de Finanzas de Merkel cuando estalló la crisis.
G.G.: El dato objetivo es que la campaña electoral gravitará más y más en las decisiones que tome Alemania. Y ya se dijo que Berlín tiene la llave de Europa.
P.: Supongamos que España finalmente pide el rescate.
G.G.: Que es lo que va a suceder.
P.: ¿Cuánta libertad tendrá el BCE para ejecutar las compras «ilimitadas» de deuda soberana? La oposición del Bundesbank es tajante. Y la población alemana tomará partido por su banco central. ¿No se politizará la materia? ¿No terminará obrando como un freno tácito para el accionar del BCE?
G.G.: Ésa es la pregunta del millón. ¿Bastará una leve intervención para planchar las tasas de España e Italia? Si fuera así, la disputa es en abstracto. Pero será muy diferente si el BCE necesita batallar largo y tendido.


Dejá tu comentario