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Diálogos en Wall Street
¿Aquí no pasó nada? Se repite la película: Wall Street al borde de clavar nuevos récords, no importa por qué, ni cómo. Conversamos con Gordon Gekko, nuestro experto en los mercados internacionales.

Gordon Gekko: Dimos una vuelta completa de calesita. Volvimos al punto de partida.
P.: Y todo el mundo se olvidó de las objeciones por la valuación excesiva -que llenaban una biblioteca tres semanas atrás- y está listo para ensayar otro zarpazo alcista.
G.G.: Depuramos las manos. Hay sangre nueva, oxigenada.
P.: Estamos balconeando a los grandes eventos de agosto -las minutas y Jackson Hole- y no se los vive con prevención, sino como una oportunidad para trepar más.
G.G.: Sí. Aunque, en rigor, si algo ayudó a escalar no fue el optimismo en abundancia, sino todo lo contrario.
P.: Quizás el mercado se está pasando de rosca.
G.G.: Está a un tiro del "techo" de precios.
P.: Piensa que Janet Yellen le habilitará un altillo aún más elevado.
G.G.: La apuesta, basta leer los diarios, es que adoptará una posición "full dovish", plenamente amigable. Y ahí hay un espacio para la exageración y la ulterior decepción, aunque no corrija una palabra de su disertación.
P.: Las minutas de la Fed ya no cuentan.
G.G.: Veremos. Pero la idea es que Yellen manda y como habla último, tiene la palabra final.
P.: La psicología pareció jugar el papel protagónico en los avatares recientes. Se nos venía la noche con dos bancos centrales -Inglaterra y la Fed- que amagaron con ir de punta y ahora parece que no es así. ¿Mera especulación? ¿O surgió evidencia respaldatoria?
G.G.: La noción de que ambos podían estar corriendo detrás de los acontecimientos tuvo un cuarto de hora de auge, pero ya se evaporó. El Banco de Inglaterra lo dijo con todas las letras en junio -a través de su titular, Mark Carney-: la suba de tasas podía adelantarse.
P.: ¿Y ahora ya no puede más?
G.G.: Hoy (por ayer) le cayó una losa encima: la inflación británica está en el mínimo de cinco años tras disminuir del 1,9% en junio al 1,6% interanual en julio. El Banco de Inglaterra preveía un registro estable. Y hace ocho meses que la inflación se ubica por debajo de la meta del 2%. Los salarios nominales también retrocedieron, sólo que en forma absoluta; el promedio móvil de tres meses a junio se hundió el 0,2% interanual. Si había algún remoto atisbo de recalentamiento cuando Carney abrió la boca, desapareció de escena.
P.: La inflación levantó cabeza en EE.UU. y ahora también agachó el copete.
G.G.: Queda claro con los datos frescos de julio. El rebote fue muy visible. Duró cuatro meses: de febrero a mayo inclusive. En junio se revirtió y en julio, una pizca más. Si se usa el deflactor de consumo -la medición favorita de la Fed-, en ningún momento se alcanzó la meta del 2%. Tampoco en EE.UU. la política monetaria corre de atrás.
P.: Y hay otros indicadores -como el oro o el precio del petróleo- que se habían montado en la creciente susceptibilidad y que están desensillando.
G.G.: El crudo bajó hoy el 2% en el NYMEX y es el cierre más bajo desde enero.
P.: Pese a todo el revuelo geopolítico y a las amenazas de desabastecimiento por la guerra civil en Irak.
G.G.: Sí. Y el oro está de vuelta por debajo de los 1.300 dólares la onza. En todas partes todavía pesan más los riesgos de una contracción de la actividad y una mayor desinflación que cualquier indicio inflacionario. Si había dudas, creo que se disiparon ya. Un dólar más firme en EE.UU. le pone el moño.
P.: Insisto, ¿será que el discurso de Yellen nos da un aventón?
G.G.: Si el temor por la Fed ya se esfumó, no veo cómo. Pero sí puede proveer la excusa para ir a buscar nuevos récords. Pero no será Yellen, sino los "animal spirits" de los inversores.


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