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Diálogos en Wall Street
Día del Trabajo en EE.UU. Y sacando provecho del feriado, Europa roba la atención. Con Ucrania al rojo vivo y la industria que se desacelera, otra vez soplan vientos turbulentos sobre la zona del euro. Hablamos con Gordon Gekko, a horas de la próxima reunión del BCE.

P.: Si uno analiza las cifras del producto bruto nota que lo de Europa va más allá.
G.G.: No es el mejor de los maridajes.
P.: Nada presagia que las turbulencias vayan a calmarse pronto. Ucrania habla de la proximidad de la "gran guerra" con Rusia.
G.G.: Putin es abrasivo. No ayuda. Y ya no oculta el uso de su maquinaria militar.
P.: Incluyendo tanques y tropas.
G.G.: Sube la apuesta. Le dijo a José Barroso, presidente de la Comisión Europea, que si quería, estaba en condiciones de tomar Kiev en un par de semanas.
P.: Y propone discutir el estatus de "Estado" del sudeste de Ucrania. O sea, suma una provocación tras otra. ¿Será que piensa que Occidente mirará para otro lado?
G.G.: En un principio, probablemente sí. A esta altura, no.
P.: ¿Cuál es la lógica? La economía rusa no saldrá indemne de la aventura.
G.G.: Para la economía será catastrófico.
P.: ¿Y entonces?
G.G.: El viraje nacionalista tiene su público consumidor. La imagen interna de Putin saltó por los aires.
P.: ¿Mucho?
G.G.: Su aprobación pasó del 61% al 85%. Un nivel que no alcanzaba desde 2008. Recuperar Crimea tocó un nervio sensible. Y ha vuelto a colocar al ex hombre fuerte de la KGB en la cima del liderazgo.
P.: Hasta que la realidad le marque los límites. ¿Vamos a un escenario de guerra abierta?
G.G.: Estamos en la senda. Veremos si Putin está dispuesto a llegar a tanto. Él mueve las blancas.
P.: ¿Qué puede hacer Europa si no logra disuadirlo? No se le puede pedir al BCE que anule los efectos de una conflagración.
G.G.: En el invierno europeo, Putin va a cortar el suministro de gas. Lo mejor es jugar duro ahora que el clima es más benigno.
P.: La economía ya siente las bajas temperaturas.
G.G.: Lo dijo Merkel, con todo lo malo que resulten las sanciones económicas, peor será si se deja que Putin ponga los límites a su antojo. Vamos a políticas más flexibles, pero que no podrán compensar las consecuencias adversas.
P.: El jueves se reúne el BCE. ¿Sacará Mario Draghi otro conejo de la galera?
G.G.: Quizás la "Draghinomics", según la bautizó Nouriel Roubini, antes aún que se produzca su bautismo de fuego. La palabra es un estilete en poder de Draghi, y no creo que deje pasar la ocasión sin emplearla a fondo.

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