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Diferentes estilos en sabroso cruce

Cuentan que en los años 70, el japonés Tomohiro Yahiro -que estaba formándose como percusionista en Palma de Mallorca, conoció de manos de su maestro Luis Vecchio los discos de Los Shakers y Opa, dos de los grupos legendarios del uruguayo Hugo Fattoruso. La vida los cruzó muchos años después en Japón, en un viaje de Fattoruso como parte de la banda de Djavan. En esa oportunidad, apenas grabaron juntos un tema para un álbum del Yahiro. Pero, a fines de 2007, en un estudio de Tokio, dejaron registrado este primer álbum que este año conoció su edición rioplatense.
Aquí se suman dos músicos con historias bien diferentes, más allá del chiste del nombre del disco: «Dos orientales». Y quizá sea Yahiro, desde su amplio y muy variado set de percusión -con chirimbolos de todo tipo y origen- el que más tuvo que esforzarse para arribar a un lenguaje común. El repertorio que eligieron está en la línea de lo que suele abordar Fattoruso como solista: temas de Eduardo Mateo, de su hijo Francisco, de Tom Jobim, o propios. Bossa nova, candombe, un poco de funk y de jazz constituye la base de un álbum en el que el uruguayo despliega su tremendo talento con el acordeón, el piano, la voz y los tambores de su país y el japonés se transforma en un excelente partenaire. Un trabajo que reconfirma que la música no es un lenguaje universal, precisamente porque se nota el cruce y eso es lo que lo hace sabroso.
Ricardo Salton


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