27 de octubre 2011 - 00:00

Dilma echó al ministro encargado del Mundial de 2014 y Río 2016

Orlando Silva
Orlando Silva
San Pablo - El ministro de Deportes de Brasil, Orlando Silva, hombre clave que estaba encargado de gran parte de la organización de la Copa del Mundo de Fútbol 2014 y los Juegos Olímpicos 2016, renunció ayer envuelto en denuncias de corrupción.

La dimisión de Silva fue entregada a Dilma Rousseff, quien venía resistiendo las presiones para despedirlo, en una reunión en el Palacio del Planalto, en Brasilia, de la que también participó Renato Rabelo, presidente del Partido Comunista do Brasil (PCdoB). «Decidí alejarme del cargo para defenderme de acusaciones que son todas mentiras, sin sustento, defender mi honra de este linchamiento público», dijo Silva. «Pasaron 12 días y ninguna prueba fue presentada, porque todo esto es mentira, es un ataque vil, bajo», expresó Silva.

Las primeras denuncias contra Silva fueron lanzadas por un policía afiliado al PCdoB y que fue detenido el año pasado durante pocos días, bajo sospecha de que una ONG que comanda se habría apropiado ilegalmente de recursos del Ministerio.

Silva fue acusado por el policía de desviar hasta 23 millones de dólares de las arcas públicas hacia ONG vinculadas al PCdoB y de recibir sobornos en el propio garaje del ministerio, pero el titular de Deportes sostuvo que el policía no podía ser considerado una fuente creíble.

Presión

Las denuncias continuaron, y la presión sobre el ministro se mantuvo durante 12 días con titulares en la prensa. Silva se convirtió así en el sexto ministro obligado a dejar el Gobierno desde inicios de junio y el quinto por motivos de corrupción.

En este caso, Rousseff resistió unos días el pedido de renuncia. Ante las acusaciones de corrupción de los medios, pidió al ministro que explique y se defienda ante el Congreso. Así lo hizo Silva, aunque sin éxito. Sólo después, dado que no salió airoso de esa cita, la mandataria solicitó una investigación a la Justicia.

Apenas 48 horas después, y tras anunciarse ayer que el Supremo Tribunal Federal (STF) había abierto una investigación acerca de la participación de Silva en el desvío de fondos públicos destinados a incentivar el deporte entre jóvenes y niños, Rousseff se vio forzada a tomar una decisión.

El PCdoB, que se ha visto muy dañado en su reputación al aparecer como otro partido corrupto, rasgo extendido en la política brasileña, llegó a ver el caso como una conspiración del Partido de los Trabajadores (PT) para hacerse con un Ministerio de Deportes. Esa cartera era hasta hace poco considerada menor y hoy es muy codiciada al depender de ella los preparativos del Mundial de Fútbol de 2014 y los Juegos Olímpicos de Río de 2016 que involucran miles de millones en obras públicas. Pero es muy posible que el ministerio se quede de nuevo con el PCdoB.

Por lo pronto, el viceministro Waldemar Manoel Silva de Souza asumirá el cargo en forma interina hasta que se designe a un nuevo titular. Un candidato es el exministro de Relaciones Institucionales de Luiz Inácio Lula da Silva y expresidente de la Cámara de Diputados Aldo Rebelo, de amplia experiencia política.

«Como no hubo definición, la presidenta podrá nombrar de manera interina al secretario ejecutivo», explicó el ministro de la Secretaría de la Presidencia, Gilberto Carvalho. «El PCdoB respeta la decisión de la presidenta. Sabe que la decisión es de ella y que la reacción del ministro Orlando Silva fue de una madurez política muy grande», agregó.

Ante la nueva renuncia, la prensa destacaba un paso más en la «limpieza ética» promovida por la presidenta Rousseff con la caída de Silva. Sin embargo, el jefe del bloque del opositor partido socialdemócrata (PSDB), senador Alvaro Dias, afirmó que Rousseff «se mostró insegura» y criticó el «despido del cargo porque no tendrá efecto profundo si no hay una investigación de las denuncias».

Pese a los escándalos, las renuncias han fortalecido la reputación de Rousseff como administradora seria que es dura contra la corrupción. Aun así, los escándalos han erosionado las relaciones en su coalición, especialmente con el tradicional Partido Movimiento Democrático Brasileño (PMDB, centroderecha), y contribuyeron a poner freno a una agenda legislativa que incluye proyectos de ley vitales para impulsar el crecimiento en sectores claves, como minería y petróleo.

El analista político Rafael Cortez, de la consultora Tendencias de San Pablo, dijo que la renuncia relativamente rápida de Silva probablemente sea positiva para Rousseff y eleve la impresión de su firmeza. «Pero creo que esto tiene un límite. En algún momento podría volverse en su contra si estas renuncias continúan y dan la impresión de que ha tomado decisiones equivocadas», comentó.

Agencias ANSA, Reuters, EFE, AFP y DPA, y

Ámbito Financiero

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