21 de enero 2011 - 00:00

Dilma no puede frenar caída del dólar; llueven críticas

San Pablo - Brasil, después de un año y medio, volvió a apostar en la compra de dólares en el mercado futuro, a través de contratos tipo «swap», como medida adicional para frenar la apreciación del real, en un escenario que viene afectando sus exportaciones. El Banco Central inició la semana pasada la compra de por lo menos 1.000 millones de dólares, en una iniciativa que se suma a otras adoptadas, sin mayor éxito, desde el año pasado para contener la devaluación de la divisa estadounidense.

El Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva, antes de partir el pasado 1 de enero, estableció desde el final de 2010 aplicar un encaje equivalente al 60% de las posiciones que los bancos mantienen en dólares, cuando éstas superen los 3.000 millones o el valor patrimonial de referencia de la institución. De igual manera, compró el año pasado 41.000 millones de dólares para impedir la avanzada del real y decretó un aumento del Impuesto sobre Operaciones Financieras (IOF) sobre la entrada de dinero especulativo. En todo 2010, el real se apreció el 4,6% frente al dólar.

El presidente de la Asociación de Comercio Exterior de Brasil (AEB), Benedicto Fonseca Moreira, en un artículo titulado «Cambio: discusión insólita», comparó las posiciones de China, Estados Unidos y Europa frente a Brasil en la denominada «guerra cambiaria», como llamó el ministro de Hacienda, Guido Mantega, la disputa mundial en el mercado de divisas.

Para Fonseca Moreira, China podrá «conceder una pequeña valorización de su moneda», que será compensada por «financiaciones internas con intereses y plazos especiales» y subsidios, entre otras concesiones. Estados Unidos y Europa, en tanto, «deben fortalecer sus exportaciones» para solventar la crisis y el impacto de la devaluación de la moneda se sentirá con más rigor en los países emergentes, que pasarán a aumentar las importaciones y disminuir sus ventas de bienes y servicios al extranjero.

Perjuicios

Brasil, según el analista, «cayó en el armadijo» y «no tiene defensa», al carecer de una estructura de fortalecimiento de su producción y competitividad. El aumento de las importaciones de bienes manufacturados, impulsado por la apreciación del real, causó perjuicios por más de 10.000 millones de dólares a la industria brasileña, según un estudio de la Federación de Industrias de Sao Paulo (FIESP). La patronal indicó que el sector empresarial dejó de producir bienes manufacturados por 17.300 millones de dólares, en gran parte como consecuencia de la sobrevalorización del real. Según datos oficiales, la balanza comercial brasileña, en conjunto, registró un superávit de 20.278 millones de dólares, pero que supone un 19,8% menos que en el período anterior y equivale al valor más bajo en ocho años.

Prioridad

El miércoles, el Banco Central (BC) aumentó en medio punto porcentual la tasa básica de interés Selic, que subió al 11,25% anual, en la primera decisión del emisor bajo el comando de la presidenta Rousseff. La determinación «refleja el interés prioritario del nuevo Gobierno, que en la verdad es la continuidad del anterior, por dar prioridad al control de la inflación, incluso en detrimento de otros factores, como el sobrecosto», comentó a Ámbito Financiero la economista Lucia Andrade. La medida fue criticada tanto por la clase empresarial, que es de tendencia política opositora, como por las centrales sindicales próximas a la base ideológica del Gobierno.

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