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Divertida gata Bond trama una nueva guerra
Kitty Galore, como la antigua villana de «Goldfinger», lidera ahora la guerra contra los perros en «Como perros y gatos 2».
A casi una década de su éxito familiar «Como perros y gatos», la división de animación de la Warner acomete una secuela de fines mucho más ambiciosos: además, desde ya, de la ineludible incorporación de la técnica 3D, sin la cual hoy quedaría sin mercado un producto de esta naturaleza, el nuevo largometraje también se pone en serie con el concepto sobre el que se basa la mayor parte de los éxitos de los últimos años, y que vienen explotando desde Dreamworks hasta Fox y Pixar: un tipo de humor que no excluya al público adulto, referencias cinematográficas múltiples, peripecias que le deben a varios géneros a la vez. En una palabra, ya no más la modesta comedia hogareña con mascotas parlantes.
La antiheroína de esta secuela, cuya maligna voz original es la de Bette Midler, es la gata Kitty Galore, quien después de haber sufrido un accidente que la dejó completamente depilada, no sólo se propone sojuzgar a la especie canina sino además desbaratar la peor de las traiciones en curso: la alianza entre los «gatos buenos» y los perros. Kitty Galore, por supuesto, es la reencarnación animada de la peor de las villanas de James Bond: Pussy Galore, que despuntó con sus mañas en la mítica «Dedos de oro».
La elección del nombre representa una de las mejores bromas del film, reservada por supuesto a los adultos más cinéfilos: la clara referencia sexual que tenía la palabra «Pussy» en el original de Ian Fleming llevó a los censores británicos de los 60 a pedir el cambio de nombre por el de Kitty Galore, pese a que más tarde esa imposición no tuvo efecto. La gata de ahora, quien para acabar con el mundo cuenta con artefactos tecnológicos mucho más sofisticados que los que tenía Honor Blackman, la actriz que creó el personaje, no es el único de los «homenajes» a las galerías de villanos clásicos. Hannibal Lecter, en el cuerpo de un divertido gato persa que gasta el mismo tipo de bozal que
Anthony Hopkins, es otro de los más reconocibles.
El film tiene buen timing, un héroe bien diseñado y, como corresponde, algo torpe en sus comienzos (un pastor alemán en cuya caracterización hay algún rasgo del inspector Clouseau), y cumple con su cometido de entretenimiento. Last but not least, como aperitivo al film se incluye un corto del Correcaminos y el Coyote, quienes a pesar de seguir enfrentándose exactamente igual que siempre, ahora lo hacen en impecable 3D y sonido digital.
M.Z.


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