- ámbito
- Edición Impresa
Drama ideal para hacer catarsis
Preparen los pañuelos: al periodista deportivo Clive Owen se le muere la esposa de un cáncer lento y doloroso, y lo deja solo con un nene chiquito que extraña desesperadamente a su mamá. Como el protagonista no es exactamente un padre modelo, y. además, se lleva mal con la madre de la difunta, es decir la abuela del chico, pronto la situación se vuelve bastante desastrosa, especialmente cuando también va a su casa en Australia su otro hijo preadolescente al que abandonó cuando dejó Inglaterra detrás de su segunda esposa.
La idea de esta película es de esas que se suelen publicitar como «le hará reír, le hará llorar», sólo que en este caso hace reír bastante poco, y en cambio las espectadoras propensas a la catarsis cinéfila podrán competir a ver quién llora más.
El director Scott Hicks no se ocupó de matizar demasiado este relato más bien monocorde sobre risas y -sobre todo- lágrimas de la crianza paterna y solamente se ocupó de dotar al film de hermosos paisajes australianos, que por lo menos en una ocasión están cubiertos de canguritos (la escena no se repite como para que no haya nada divertido que distraiga del drama principal). La fotografía es excelente, la música, un tanto soporífera, y la actuación de Clive Owen razonablemente profesional dada la ausencia de matices que propone el director y la película en general.


Dejá tu comentario