3 de mayo 2012 - 00:00

Dudoso futuro del disidente chino

Chen Guancheng, el disidente ciego que se había refugiado en la embajada estadounidense en Pekín, avanza de la mano del representante norteamericano, Gary Locke. El activista aceptó salir del edificio tras una insostenible presión del régimen comunista y tras obtener promesas de apoyo de Washington.
Chen Guancheng, el disidente ciego que se había refugiado en la embajada estadounidense en Pekín, avanza de la mano del representante norteamericano, Gary Locke. El activista aceptó salir del edificio tras una insostenible presión del régimen comunista y tras obtener promesas de apoyo de Washington.
Pekín - El disidente chino Chen Guangcheng abandonó ayer la embajada de Estados Unidos en Pekín, donde se encontraba hacía varios días tras huir del arresto domiciliario, después de que el Gobierno local le prometiera trasladarlo a un «lugar seguro» junto a su familia y que podría dedicarse a estudiar Derecho.

El activista ciego se dirigió en primer lugar al hospital Chaoyang, de Pekín, junto al embajador estadounidense, Gary Locke, para ser atendido. En el viaje, Chen se comunicó con la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton.

La BBC reportó haber visto a la mujer de Chen y a sus dos hijos en el hospital.

La agencia oficial de noticias Xinhua informó que el activista por los derechos humanos había abandonado «por voluntad propia» la embajada, donde había estado los últimos seis días tras escaparse de su arresto domiciliario en su pueblo, ubicado en la provincia de Shendong.

El Ministerio de Relaciones Exteriores chino, a través de su portavoz Liu Weimin, exigió una «disculpa» de Estados Unidos por el hecho de que se haya permitido al activista de 40 años permanecer en su embajada.

China no acepta que Estados Unidos se inmiscuya en asuntos internos, dijo el portavoz. De todas formas, una amiga y seguidora de Chen, Zeng Jinyan, aseguró en Twitter que el activista fue obligado a salir de la embajada. Después de hablar con él por teléfono, dijo que las autoridades chinas le informaron al disidente que si no se iba de allí mandarían a su familia de vuelta a su pueblo natal.

ChinaAid, un grupo cristiano de derechos humanos con base en Estados Unidos, señaló que recibió «informes de fuentes confiables de que la decisión de Chen de partir de la embajada de Estados Unidos fue tomada a su pesar» debido a las amenazas de las autoridades chinas.

En tanto, pese a la incertidumbre que rodea el futuro del hombre, Clinton se mostró satisfecha de que Estados Unidos hubiese podido arreglar su estadía y el abandono de la embajada de forma que «se reflejaran su elección y nuestros valores». La secretaria de Estado norteamericana dijo que había podido hablar con él y lo felicitó por haber podido reunirse de nuevo con su familia.

«La próxima tarea decisiva es hacer realidad estos compromisos», dijo Clinton, según el comunicado difundido por la embajada estadounidense. Además, el Gobierno de Estados Unidos asegura que seguirá el caso de Chen Guangcheng y su familia «en los próximos días, meses y años».

Agencias DPA, EFE y Reuters

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