7 de octubre 2011 - 00:00

EE.UU.: ¿quita de deudas para reactivar economía?

Nueva York - Tres años después de la última crisis financiera, los consumidores de Estados Unidos siguen endeudados. Esta situación podría tardar años en corregirse, y por eso algunos economistas piden que se adopte una medida radical: una condonación masiva de las deudas.

Según los impulsores de la idea, los reguladores estatales deberían intermediar para definir los montos por saldar entre inversores institucionales, bancos y los consumidores en arreglos extrajudiciales. En pocas palabras, una «gran quita» que ayude a revivir la economía estadounidense. Se trataría de un proceso negociado en el que los empobrecidos dueños de viviendas conseguirían un alivio real en sus hipotecas, incluso a costa de que los bancos sufran severas pérdidas y los tenedores de bonos, recortes en algunos de los activos que vendieron esas instituciones.

Puede que el rescate a los bancos del país, un paquete de estímulo de cerca de un billón de dólares y una serie de programas de la Reserva Federal para mantener las tasas de interés cercanas a cero hayan evitado que la economía caiga en un abismo. Pero ninguna de esas medidas logró reparar el problema de fondo: la excesiva deuda de la población. En el comienzo de la crisis, la deuda hipotecaria como porcentaje del Producto Bruto Interno era del 100%. Actualmente bajó al 90%. Pero comparada con los estándares históricos, sigue siendo alta. Los estadounidenses están aún más endeudados que sus pares de Austria, Alemania, España, Francia e incluso Grecia, que está al borde de suspender el pago de su deuda soberana.

Millones de estadounidenses están ahogados por el peso de hipotecas que ya no pueden pagar, además de tener cuentas cada vez mayores en sus tarjetas de crédito y enormes préstamos para costear los estudios. Billones de dólares en deudas pendientes de pago están sofocando la demanda de bienes y servicios, y ésa es una de las razones por las que las empresas con alta liquidez son reticentes a contratar nuevos trabajadores. El resultado: desempleo.

El economista Stephen

Roach, presidente no ejecutivo de Morgan Stanley en Asia
, pidió a Wall Street que respalde lo que otros han denominado un «jubileo de deuda» para condonar las obligaciones hipotecarias y de tarjetas de crédito de algunos usuarios. Sin duda, los niveles de pasivos de los consumidores han caído desde que comenzó la crisis. La Reserva Federal de Nueva York reportó en agosto que esa deuda en circulación bajó desde un máximo de 12,5 billones de dólares en 2008 hasta 11,4 billones de dólares. Ésa es una señal de que los consumidores se están endeudando menos.

Pero en junio, casi 1,6 millón de dueños de viviendas estaba atrasado en el pago de sus hipotecas o se encontraba en alguna etapa de un proceso de ejecución de acuerdo con CoreLogic. Los datos e informes de esta empresa de bienes raíces muestran que 10,9 millones de las viviendas de Estados Unidos valen menos que sus hipotecas tras las fuertes caídas en los precios de las propiedades durante la crisis.

Los compromisos financieros contraídos por los estadounidenses representan casi la mitad de los cerca de 9 billones de dólares en bonos que circulan en el mundo, respaldados por fondos de hipotecas, préstamos para automóviles, deudas de tarjetas de crédito y préstamos estudiantiles.

Kenneth Rogoff, exjefe del Fondo Monetario Internacional, dijo que la crisis actual debería ser llamada la «Segunda Gran Contracción», ya que los hogares de Estados Unidos siguen sumamente endeudados. Rogoff dice que el alto nivel de deuda del consumidor es lo que distingue a éste de otros períodos de recesión. Cualquier iniciativa de reducción de la deuda debe enfrentar el problema del «riesgo moral»: la sensación de estar dando un regalo a alguien que simplemente tomó decisiones imprudentes en sus gastos. Los inversores institucionales que poseen títulos respaldados por los fondos de hipotecas son reacios a que se reduzcan las deudas de vivienda de los propietarios en apuros, porque eso significa que los títulos repentinamente valdrán menos. Cualquier amortización que los bancos se vean obligados a hacer podría poner en peligro sus niveles de capital.

La Reserva Federal ha informado que el 71% de la deuda de los hogares en Estados Unidos está relacionado con las hipotecas.

Hasta ahora, los dos principales programas establecidos por el Gobierno para reducir la deuda hipotecaria han tenido poco éxito. El Departamento del Tesoro asegura que esos programas se han traducido en 790.000 modificaciones hipotecarias, ahorrando a los prestatarios un promedio de 525 dólares al mes en el pago de sus hipotecas.

Agencia Reuters

Dejá tu comentario