10 de febrero 2016 - 00:00

Efecto Bernie: millennials vs. política tradicional

El diario New York Post alertó a los estadounidenses que Sanders no es socialista sino comunista. “No se dejen engañar”, instó en su artículo.
El diario New York Post alertó a los estadounidenses que Sanders no es socialista sino comunista. “No se dejen engañar”, instó en su artículo.
 "Soy un socialista demócrata", dijo Bernie Sanders en el primer debate oficialista, allá por octubre. Desde entonces, su afirmación sirvió a su rival en la interna, Hillary Clinton, al establishment demócrata, al cúmulo de aspirantes republicanos y a los medios de comunicación para alertar a los votantes sobre los peligros que encarna para los valores políticos estadounidenses el senador independiente por Vermont.

Sin embargo, la "campaña del miedo" -como aquella que enfrentaron nuevos movimientos políticos en Europa como el español Podemos y el griego Syriza- si bien pudo generar alguna precaución, terminó, en mayor medida, de afianzar el romance entre los jóvenes votantes y el longevo dirigente.

Sanders inició la campaña relegado a un segundo lugar, muy lejos de la entonces indiscutida favorita, Clinton. Pero poco a poco su figura fue creciendo y primero logró empatar con la ex primera dama en los caucus (asambleas) de Iowa la semana pasada (un 49,8% para ella; un 49,6% para él) para este fin de semana llegar al empate técnico a nivel nacional: un 48% para la exsecretaria de Estado y un 45% para el senador.

Fox News explicó el ascenso de las últimas semanas con una despectiva afirmación. "Sucede porque todos están fumando porros", dijo el comentarista Geraldo Rivera. The Wall Street Journal le adjudicó un éxito basado en "promover el enfrentamiento de clases a partir de la política de la envidia" y desde Goldman Sachs lo calificaron como "peligroso".

"No se dejen engañar por Bernie Sanders. Él es un acérrimo comunista", publicó New York Post (que en el pasado había polemizado de manera similar con el alcalde de Nueva York, el demócrata Bill De Blasio), junto a un montaje en el que el dirigente aparece con una bandera comunista detrás que tiene inscripto el año 1917, recordando la revolución rusa.

Sanders ostenta el récord de ser el legislador independiente que más años lleva ocupando un escaño en el Congreso estadounidense (16 como representante y 9 como senador). Tiene un pasado relacionado a movimientos pacifistas y, también, socialistas. Esto último es uno de los detalles favoritos a destacar por la prensa estadounidense, como The Washington Post o The New York Times, medio que el 30 de junio hizo público su apoyo a Clinton a través de un artículo donde consideró irrealizables la ideas del senador frente a una de las candidatas "más calificada de la historia reciente".

Incluso el histórico programa de humor Saturday Night Live, que casi semanalmente ridiculiza a los candidatos republicanos mientras esboza una tibia parodia de la obsesión de Clinton por la Casa Blanca, dibujó un perfil de Sanders como un viejo gruñón.

"Es cierto que algunos medios y todo el establishment se le han tirado encima, pero lo único que lograron es hacerlo crecer. Ese empate con diferencia de 0.2 en Iowa fue un triunfo para Sanders y una derrota para Clinton, quien fue declarada "ganadora" del caucus. En todo caso fue una victoria pírrica", dijo Javier Maza, experto en campañas y director de Maza Communications con sede en Miami.

La osadía de Sanders no sólo llegó de la mano de sus propuestas -entre las que se destacan la universalidad del acceso a la salud y la gratuidad universitaria- sino, y sobre todo, de su retórica en la que no temió incluir términos como "radical" y "revolución", dos palabras casi tabú en el léxico estadounidense.

"Será el veterano en estas elecciones pero, a sus 74 años, es el que trae las ideas más jóvenes", afirmó Maza. "Sus propuestas de 'hacer una revolución política', que el seguro medico sea universal y gratuito siguiendo el modelo canadiense y regular a los grandes bancos de Wall Street pegaron fuerte, especialmente en el segmento de electores entre 18 y 30 años. Para los jóvenes es 'cool' que un hombre de esa edad agite el gallinero político en Washington con esas ideas", agregó.

La irreverencia del senador, un signo criticable para sus rivales y el establishment, es uno de sus mayores rasgos de empatía con los "millennials", que son su base electoral y, paralelamente, son el segmento de estadounidenses que ven con buenos ojos al socialismo. Según un estudio del Pew Research Center, el 49% de los estadounidenses de entre 18 y 29 años ve de forma favorable al soclalismo, frente al 46% que no lo hace.

"Capta millones de dólares pero no son aportes de corporaciones o millonarios. Es el único candidato que puede afirmar a los cuatro vientos que son los aportes individuales, no mayores a 27 dólares, los que lo mantienen en campaña. Sanders es un candidato popular", enfatizó Maza.

Si bien falta un largo camino hacia la Convención Demócrata que eligirá a su candidato, un interrogante antes impensado irrita o asusta al establishment y la clase política traidicional mientras enciende alguna que otra esperanza entre los más jóvenes: ¿puede haber un presidente socialista en la Casa Blanca?.

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