15 de agosto 2011 - 00:00

Efecto crisis: se desinfla boom de créditos a privados

Mercedes Marcó del Pont
Mercedes Marcó del Pont
Con tasas en alza y menor crecimiento de los depósitos, comenzaron a surgir los primeros síntomas de un menor dinamismo del crédito. En los últimos treinta días, el financiamiento al sector privado creció a un ritmo del 3%, cuando venía haciéndolo prácticamente al 5%. Esta desaceleración es más notoria cuando se la mide en términos de stock: los bancos venían incrementando su stock de préstamos en $ 10.000 millones por mes, pero ahora el ritmo de expansión pasó a $ 6.000 millones, según las cifras difundidas al 5 de agosto (último dato divulgado por el BCRA).

Esta tendencia no es dramática ni mucho menos. Es más, se espera que la expansión del crédito continúe a buen ritmo, pero difícilmente se puedan sostener los niveles de los últimos meses. La cercanía de las elecciones presidenciales históricamente genera actitudes más conservadoras por parte de las entidades, pero en el mercado se prendieron además luces amarillas.

Sucede que los depósitos a plazo fijo en pesos tuvieron una fuerte desaceleración y ahora crecen a un ritmo mucho menor que los préstamos (en julio, un 0,8% contra un 4,5% de incremento del crédito).

Reducción

Estas dos velocidades comenzaron a reducir el gran colchón de liquidez que los bancos habían conformado en los últimos años. La primera respuesta de la presidenta del BCRA, Mercedes Marcó del Pont, fue devolver parte de los vencimientos de Lebac y Nobac, lo que significó una inyección superior a $ 7.000 millones en los últimos 45 días.

En realidad, la estrategia de emitir a través de esta vía reemplaza el canal tradicional, que consiste en la compra de dólares a través del mercado cambiario. Sin embargo, como desde julio el BCRA es vendedor neto de divisas (para evitar una suba más acelerada de la cotización del dólar), en vez de emitir pesos termina absorbiendo.

Los depósitos en pesos crecen a menor ritmo, además, como consecuencia del aumento de la dolarización de portafolios, un fenómeno que se observa desde marzo. Como público y empresas compran más divisas, la consecuencia es que hay menos dinero disponible para plazo fijo. Además, como el dólar se «deslizó» a un ritmo más rápido en lo que va de 2011 en relación con el año pasado, la tasa de interés exigida a las entidades para permanecer en pesos también aumentó.

Con un colchón de liquidez algo más delgado, la reacción de los bancos no se hizo esperar y comenzó a subir la tasa para captar depósitos. La Badlar (tasa de plazo fijo mayorista a 30 días) había comenzado el año en un 11%, pero ahora ya está en un 12,5% y con tendencia firme. Algunas entidades ya pagan un 13% por grandes depósitos y al minorista se lo remunera un 11,5%, cuando el año había comenzado en un 10%. Son tasas que no alcanza para compensar la inflación (que está en más de 20%), pero que supera el ritmo de incremento previsto para el dólar.

Los bancos también comenzaron a corregir la tasa de créditos, en especial los de corto plazo dirigidos a empresas, como adelanto en cuenta corriente y descuento de cheques.

En estas líneas saltó un promedio de dos puntos, del 13% al 15% anual. En cambio, no se modificaron para las líneas de préstamos personales o prendarios.

Los últimos números evidencian que la reacción no pasó sólo por aumentar las tasas de interés, sino que además se nota una ralentización en el ritmo de otorgamiento de préstamos. Seguramente, en los próximos meses se note una confluencia entre la expansión de los plazos fijos y la tasa de aumento del ritmo de financiamiento, ambos en el orden del 2% al 3% mensual. Pero además era esperable que en los meses anteriores a las elecciones los bancos se volvieran algo más conservadores y comenzaran a cuidar un poco más sus niveles de liquidez.

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