El efecto Midachi fascinó a Mauricio Macri y operó como una dosis doble de ilusión para el pelotón peronista que trabajó en el «proyecto Macri presidente» y quedó a la deriva luego de que el jefe de Gobierno, temeroso de una derrota local, se refugió en la Ciudad.
Con escasa estructura, Del Sel quedó tercero en el ranking del domingo, detrás del socialista Antonio Bonfatti (292 mil votos) y del peronista K Agustín Rossi (270 mil votos). Los cálculos más optimistas, el domingo por la mañana, hablaban de 10 puntos para el Midachi. Cosechó 15.
El escrutinio final permitió otras lecturas: que Del Sel ganó en un 30% de las localidades del interior de la provincia -como Casilda, Armstrong y Venado Tuerto, entre otros- y tuvo, excluyendo las zonas céntricas de Rosario y Santa Fe, una media provincial de 20 puntos.
La clave, según el informe que le pasaron Humberto Schiavone y Emilio Monzó a Macri, fue una campaña que aprovechó las convocatorias ajenas -Del Sel, le relataron, se aparecía en fiestas y ferias en vez de armar actos propios- y las caravanas.
La proyección a futuro es que Del Sel trepe por encima de los 20 puntos en un escenario en el que ninguno de los demás candidatos supera el 30%. Comenzará, en estos días, la construcción de alianzas con sectores del PJ.
Tuvo, sin embargo, una mala noticia: el anuncio de Carlos Lole Reutemann de que jugará con el PJ y hasta -la novedad- que se alineará detrás de Rossi. El PRO confiaba que una neutralidad del expiloto podría facilitarle aliados peronistas.
Pero el caso Santa Fe, más allá de su lógica local, tuvo un efecto global: revivió en el PRO la idea de avanzar con un armado nacional que le permita jugar en octubre con una fórmula negociada para, de ese modo, apostar a aumentar las bancas macristas en el Congreso.
La secuencia, por ahora teoría pura, es la siguiente:
Pablo Ibáñez


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