16 de noviembre 2009 - 00:00

El 3D asusta menos

Es cierto que la calificación de una película de acuerdo con la edad de su público responde a criterios flexibles que han variado sustancialmente a lo largo del tiempo --por fortuna, desde 1983 y tras la disolución del Ente de Calificación, no existe más la censura--. Sin embargo, nunca hubo una flexibilidad tan extraña como la que se produce con «Los fantasmas de Scrooge», enésima versión del «Cuento de Navidad» de Charles Dickens, esta vez con Jim Carrey. Su productora Walt Disney ya ha advertido que el film contiene algunas escenas que podrían asustar a los más chicos. Lo que resulta difícil de entender (es posible que en estos días se rectifique) es que las Comisiones de calificación del Incaa hayan extendido dos certificados diferentes: «Apta para todo público» para su versión en 3D (certificado 63 090 009), y «Sólo para mayores de 13 años» en su versión convencional (Certificado 11 090 172). Desde luego, ambas versiones son idénticas, y sólo el relieve 3D las distingue. En la práctica, esto significaría que a un menor de 13 años se le impedirá ingresar en una sala que la exhiba en pantalla plana pero podrá hacerlo sin problema en una que la proyecte en 3D.

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