14 de octubre 2015 - 00:00

El agua en Marte reflota un género algo olvidado

Matt Damon en “Misión rescate”, de Ridley Scott, estrenada el pasado jueves. En los EE.UU., es líder en la taquilla y ya lleva recaudados u$s 108 millones.
Matt Damon en “Misión rescate”, de Ridley Scott, estrenada el pasado jueves. En los EE.UU., es líder en la taquilla y ya lleva recaudados u$s 108 millones.
Los Angeles - La evidencia de que existe agua en Marte repercutirá positivamente no sólo en la ciencia sino también en el cine. Si bien Ridley Scott se convirtió en el cineasta pionero en regresar al planeta rojo, por puro azar, con el reciente estreno de "Misión rescate" ("The Martian"), los expertos señalan que una nueva serie de películas sobre temas espaciales reflotará en Hollywood un tema que se había desinflado casi por completo desde hace tiempo.

"Llevar un hombre a Marte dependerá del entusiasmo con el que los gobiernos apoyen esa iniciativa", declaró el astronauta español Pedro Duque en una reciente charla con la prensa con motivo del estreno del film de Scott. En videoconferencia desde la Agencia Espacial Europea (ESA), donde lidera la Oficina de Operaciones de Vuelo con responsabilidad sobre las actividades europeas en la Estación Espacial Internacional (ISS), Duque afirmó que sí, que el hombre viajará a Marte, pero todo dependerá del apoyo económico de los gobiernos. Dicho de otra forma: actualmente no hay fondos para una misión de estas características, ni tampoco interés aparentemente. Con el cine no ocurre lo mismo.

Durante la última década y media, la agencia espacial estadounidense (NASA) ha sufrido varios reveses en sus misiones que afectaron su reputación. El más sonado, la explosión del transbordador Columbia (con siete tripulantes a bordo) cuando en febrero de 2003 realizaba su reingreso a la atmósfera.

A eso se suma que, según datos ofrecidos por el diario británico The Guardian, el presupuesto que Washington destina a la NASA pasó de un 4,8 por ciento en los años 60 a menos del uno por ciento actual. Sin embargo, Duque insinuó que no es descartable "una nueva época de competición espacial".

En las redes sociales, dos de los hitos de la exploración espacial moderna han tenido enorme repercusión: las misiones de las sondas hermanas Rosetta y Philae y de la sonda New Horizonts, ambas "trending topic" en Twitter e Instagram, dos de los medidores de tendencias e interés social más eficaces hoy día.

También es sintomática la buena aceptación que tuvieron en taquilla "Gravity" (2013), con la que el mexicano Alfonso Cuarón se llevó un Oscar por crear una experiencia sensorial en 3D pocas veces vista en un cine, y la más metafísica "Interestellar" (2014), de Christopher Nolan.

Poco antes del estreno de "Star Wars: The Force Awakens" de J.J. Abrams, se estrenó "Misión rescate". Y las perspectivas no son precisamente malas: esta nueva odisea en 3D debutó en cines el pasado 2 de octubre coronándose líder de la taquilla norteamericana, donde ya lleva recaudados 108 millones de dólares (en la Argentina, estrenada el jueves, se ubicó tercera en recaudaciones).

Durante los años 60, en plena Guerra Fría, tanto el cine estadounidense como el soviético sirvieron para proyectar e influir en el resto de las culturas del planeta los valores e ideologías de ambas potencias en una suerte de guerra propagandística. La carrera espacial no quedó exenta de esta actividad. Por eso, hay quienes consideran que no puede ser casualidad que uno de los clásicos cinematográficos del género se estrenara un año antes de la llegada del hombre a la Luna. "2001: Odisea del espacio", de Stanley Kubrick, marcó un antes y un después en la historia del cine de ciencia-ficción. Un año antes, Charlton Heston protagonizaba "El planeta de los simios" y faltaba poco para que estallara una de las guerras más famosas de la historia del cine: la guerra de las galaxias.

La URSS no tardó en responder a la fiebre cósmica estadounidense. Andrei Tarkovski, aunque siempre fue un disidente con el régimen, filmó "Solaris" (1972), epopeya metafísica basada en la novela de Stanislav Lem, que representó una de las cimas del cine de ciencia ficción ruso durante la carrera espacial.

Sin embargo, el último lustro comenzó con la cancelación en 2010 de una de las misiones más ambiciosas de la NASA: el "Proyecto Constelación" para regresar a la Luna, cuyas naves iban a llamarse como las de "Misión rescate": Ares. Un año después, el aterrizaje del Atlantis ponía fin a la era de los transbordadores, que ahora se exponen en museos.

Así, el sueño de Marte parecía por ahora relegado a la ciencia ficción hasta que las palabras del astronauta Duque cobraron un nuevo cariz: a través de un comunicado, la NASA publicó su informe "El viaje de la NASA a Marte: nuevos pasos en la exploración espacial", que presentará ante el Congreso de Estados Unidos.

"La NASA está más cerca que nunca de enviar astronautas estadounidenses a Marte", dijo el actual administrador de la agencia, Charles Bolden. Cómo piensan hacerlo se puede ver en un video que acaban de lanzar en Twitter bajo el hashtag #JourneyToMars. "En la película #TheMartian se muestra un vehículo para ir a Marte. Nuestro @NASA_Orion nos llevará de verdad".

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