15 de abril 2011 - 00:00

El Bafici anuncia mañana los ganadores de la edición 2011

Mañana el Bafici anuncia los ganadores de sus diversas competencias, y el domingo termina. «Le quattro volte», de Michelangelo Frammartino, va con justa razón a la cabeza de los candidatos, pero nunca se sabe. Registro poético de los ciclos de la vida en una aldea calabresa (un viejo muere, una cabrita nace, etc.), sencillo y sentido, ya con varios galardones, no sólo es de lo mejor en concurso sino en todo el festival.

Rivales cercanos son «Mercado de futuros», de Mercedes Alvarez, España (que con «El cielo gira» ganó el Bafici 2005), las comedias sobre flacas desconcertadas «Im Alter von Ellen» y «Attenberg», las comedias sobre uruguayos desconcertados «Norberto apenas tarde» y «La vida útil», el drama de provincia «La lisiere», un extenso documental de Sylvain George sobre inmigrantes, «Quils reposent en revolte», un cuento chino de Rumania, «Morgen», el amable guatemalteco «Las marimbas del infierno», y los argentinos «Yatasto», documental cordobés sobre chicos carreros, y «El estudiante», eficaz retrato de quienes hacen carrera política en la universidad. Pero, como ya dijimos, nunca se sabe, y el jurado puede dar la sorpresa premiando un disparatado chiste portugués de 140 minutos «A espada e a rosa», bien al gusto Bafici.

Hoy se ven los dos últimos competidores: la prometedora comedia búlgara «Podslon» (Shelter, para desconcierto de sus padres un nene trae a casa dos amigos punks) y otra de adolescentes en patineta, la griega «Wasted Youth», juventud malgastada. En la competencia argentina destacan las risueñas «Amateur» y «Novias-Madrinas-15 años», vistas los primeros días, y llama la atención «Sipohi. El lugar del manduré», segunda incursión de Sebastián Lingiardi en la cultura indígena, esta vez enteramente hablada en wichi y con un final de varios minutos de pantalla en negro donde sólo se escuchan viejos relatos. Y en la sección Cine del Futuro, refugio de antojadizos, ya puede decirse cuál es la peor: «Finisterrae», de Sergio Caballero, España, con dos rusos que hacen un camino de Compostela disfrazados de fantasmas y diciendo pavadas, estilo Albert Serra, el de «Honor de cavalleria» con v corta. En su descargo sólo puede decirse que tiene linda fotografía.

Menos perdonables son dos de tango vistas en secciones informativas: «El hombre que baila», junta de documental con cuento dolinesco, donde Jorge Mayoral va en busca de milongueros amigos llevado por un chofer que parece Gardel con parafina, y «Hoy como ayer», desperdicio donde el veterano cantor Juan Carlos Godoy está todo el tiempo en pantalla, pero apenas canta, y aún más, apenas habla. Se nota que el director le impuso mantenerse callado. Así, por ejemplo, hay una toma interminable del hombre manejando su auto, hasta que, pasados cinco largos minutos, Godoy mira a cámara y dice «Es medio muda la película, ¿no?» (pero la toma sigue inútilmente dos minutos más).

Diferencia a favor, un chiste de Mayoral: «Me dijeron que los aviones caen, de vez en cuando, pero a mí no me preocupa, total, si cae, el avión no es mío». Ultimo aviso, «Nostalgias de la luz» (Patricio Guzmán), «Misterios de Lisboa» (Raoul Ruiz, dura lo suyo pero es entretenida), «Il bacio di Tosca» (Daniel Schmid), «Le petit criminal» (Jacques Doillon), «El misterio de las lagunas» (Atahualpa Lichy), «Essential killing» (Jerzy Skolimowski, ganadora de Mar del Plata), «El arte de ser Arrabal», «Nader y Simin, una separación» (la ganadora de Berlín, acá en función de cierre), y «El gatopardo», por supuesto. Para gente con otros gustos, Santiago Segura reparte remeras torrenciales esta tarde a las 18 en la plaza de Costa Rica y Malabia. Un cacho de cultura, o como se diga en España.

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