En la votación de ayer no se produjo finalmente ninguna maniobra de bloqueo por parte de los republicanos y doce de ellos se sumaron a 55 demócratas e independientes para apoyar el trámite de un presupuesto que, de conseguirse, será un hito en los acuerdos bipartidistas de la nación.
La aprobación final en el Senado, prevista para hoy, requiere una mayoría simple de 51 votos, pero se mantiene la incógnita sobre si se lograrán los ocho apoyos republicanos necesarios.
Los republicanos que han mostrado su oposición a las cuentas federales desde el comienzo son Rand Paul, Ted Cruz y Marco Rubio, cercanos al ultraconservador Tea Party y posibles aspirantes a una candidatura presidencial de su partido para 2016.
No obstante, en el debate que tuvo lugar ayer en el Senado tras la votación, se impuso la opinión de que un desacuerdo que lleve a un nuevo cierre administrativo es, simplemente, inadmisible.
En este mismo sentido se ha pronunciado la Casa Blanca, cuyo portavoz, Jay Carney, ha asegurado en repetidas ocasiones que todo indica que los republicanos no repetirán la estrategia "partidista" de amenazar con un nuevo cierre administrativo para arrancar concesiones a los demócratas.
"No esperamos que los republicanos repitan el mismo camino que en octubre, precisamente porque quedó probado que es desastroso políticamente para ellos y, más importante, para la economía y para la clase media", afirmó Carney el lunes. Así, todo apunta a que el esperado presupuesto bipartidista verá la luz antes de las vacaciones de Navidad, después de que la Cámara de Representantes lo aprobara con holgura el pasado jueves, con 332 votos a favor y sólo 94 en contra.
El acuerdo, diseñado por el congresista republicano por Wisconsin Paul Ryan y la senadora demócrata por Washington Patty Murray, permite un ligero aumento de gasto público y alivia los agudos recortes automáticos de comienzos de año.
El proyecto de presupuesto contempla una reducción del déficit en 23.000 millones de dólares sin aumentar los impuestos y elimina 63.000 millones de los 85.000 millones de dólares en recortes automáticos en marcha desde marzo.
El nivel de gasto se sitúa a medio camino entre lo que pedían los demócratas (1,58 billón) y los republicanos (967.000 millones), con 1,012 billón de dólares en el año fiscal 2014 (en marcha desde octubre) y 1,014 billón de dólares en el ejercicio de 2015.
Los republicanos consiguieron que no se suban los impuestos y que se elimine parte de los fuertes recortes en Defensa, mientras que los demócratas frenaron significativos ajustes en programas sociales.
Los gastos militares, que iban a sufrir una clara reducción, aumentarán ligeramente, para satisfacción del Pentágono y del sector defensa. La anulación parcial de las medidas de austeridad provocó la cólera de algunos legisladores conservadores.
Obama debería ratificar un acuerdo del Congreso antes del 15 de enero para evitar un cierre administrativo como el de los primeros dieciséis días de octubre, que fueron la culminación de continuos desacuerdos partidistas sobre la política fiscal y de gasto de la primera economía mundial.
La votación de ayer por la mañana en el Senado alejó posibilidad de un nuevo cierre y todo apunta a que hoy quedará aprobado un histórico presupuesto bipartidista que despeja el fantasma de otra parálisis administrativa, al menos, hasta 2015.
| Agencias EFE, Reuters y AFP |

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