24 de julio 2012 - 00:00

El Colón supera con éxito el estreno de dos óperas riesgosas

«Erwartung», la ópera de Schönberg que cambió a último momento de protagonista: Elena Nebera sustituyó con excelencia a Evelyn Herlitzius. En la algo menos lograda «Hagit» de Szymanowsky también se debió sustituir a uno de los cantantes principales.
«Erwartung», la ópera de Schönberg que cambió a último momento de protagonista: Elena Nebera sustituyó con excelencia a Evelyn Herlitzius. En la algo menos lograda «Hagit» de Szymanowsky también se debió sustituir a uno de los cantantes principales.
Con algunos imprevistos superados con fortuna, el domingo subió a escena una de las apuestas más «jugadas» de esta temporada lírica del Teatro Colón: el doble programa integrado por «Erwartung» de Arnold Schönberg y la prácticamente desconocida «Hagit» de Karol Szymanowski, en su estreno americano, obras que si bien son contemporáneas (la primera de 1909, la segunda de 1913), representan dos corrientes estéticas marcadamente diferentes.

Las dificultad más seria comenzó el jueves 19, cuando la soprano encargada del único rol de «Erwartung», la alemana Evelyn Herlitzius, debió abandonar el país debido (según se explicó oficialmente) al gravísimo estado de salud de su madre; al no haber en la producción un «cover» en condiciones de remplazarla, las autoridades del Colón recurrieron a la contratación de la cantante rusa Elena Nebera, quien ya había encarnado este papel en varias oportunidades.

Considerando las circunstancias en las que debió desarrollarse, -el desafío de aprender y memorizar las indicaciones escénicas y musicales en pocas horas y hacer frente al «jet-lag»- el desempeño de Nebera fue del más alto nivel. Aún sin un gran cuerpo en el centro y los graves, su voz corrió con facilidad por la sala, y su presencia escénica se ensambló con solvencia a la puesta en escena de Pedro Pablo García Caffi, sintética y eficaz.

A punto de alzarse el telón de «Hagit», el público supo de otro imprevisto: se anunció por micrófono que uno de los tres cantantes principales, Christian BaumgTMrtel (El Joven Rey) sería sustituido por Enrique Folger, aunque esta vez no se aclararon las razones; afortunadamente el tenor argentino tuvo una de sus mejores actuaciones de los últimos tiempos y fue digno partenaire de la protagonista.

Si bien no es un «monodrama» como su predecesora en este programa, el peso fundamental de la obra de Szymanowski (que acusa una enorme influencia straussiana) recae en el único personaje femenino (Hagit), una doncella que debe sacrificar su virginidad en pos de la mejoría del Viejo Rey enfermo (decepcionante Hans Schöpflin), pero que se enamora a primera vista de su hijo, quien habrá de sucederlo; defendiéndose del intento de violación del anciano, Hagit provoca su muerte y es lapidada. Magnífica en todo aspecto, la soprano polaca Ewa Biegas realizó una composición inolvidable, bien secundada por Alexander Teliga (Sacerdote) y Luciano Garay (Médico).

Lo menos convincente aquí fue la puesta del polaco Michal Znaniecki, que no guardó coherencia y pareció preferir la superposición de obviedades a un trabajo profundo sobre las emociones y psicología de los personajes. El Coro Estable preparado por Peter Burian descolló en las escenas grandiosas (algunos de los momentos más bellos de la partitura de Szymanowski), y Baldur Brönnimann fue un conductor segurísimo para una Orquesta Estable en un altísimo nivel.



«Erwartung», ópera en un acto. Música: A. Schönberg. Libreto: M. Pappenheim. Puesta en escena: P.P. García Caffi. «Hagit», ópera en un acto. Música: K Szymanowski. Libreto: F. Dörmann. Puesta en escena: M. Znaniecki. Coro y Orquesta del Teatro Colón. Dirección musical: B. Brönnimann (Teatro Colón, 22 de julio).

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