16 de noviembre 2009 - 00:00

“El comunismo me castigó muy bien: me hizo profesor”

Andrei Khrzhanovskiy presentó en Mar del Plata su magnífico film «Habitación y media», sobre el poeta ganador del Nobel Joseph Brodsky.
Andrei Khrzhanovskiy presentó en Mar del Plata su magnífico film «Habitación y media», sobre el poeta ganador del Nobel Joseph Brodsky.
Mar del Plata - Quizá si no tuviera cuatro finales antes de terminar, y se redujera un poco (dura 130 minutos), «Habitación y media» hubiese tenido una mejor posición en el palmares marplatense. Las menciones especiales saben a poco para un trabajo que llevó siete años de elaboración, y luce momentos excepcionales, aplaudidos a telón abierto. Pero Andrei Khrzhanovskiy, un ruso grandote, colorado, algo inocente, se consuela con la recepción del público. «Nunca había visto espectadores tan afectuosos y expresivos como éstos», dice admirado. No le importa si el primer día en Buenos Aires le robaron la cámara, o el último en Mar del Plata le desplazaron sus expectativas de mayor reconocimiento.

Periodista: Su película evoca al poeta Joseph Brodsky, premio Nobel muerto en EE.UU. en 1996. ¿Alcanzó a conocerlo?

Andrei Khrzhanovskiy: Lo hubiera alcanzado mucho antes. A los 20 años le escribí unas poesías a una chica, y ella se las mostró a Brodsky, que le gustaron mucho. Quiso conocerme. Pero el egoísmo o los celos primaron sobre el sentido común, y ella no me dijo nada. Me impidió conocerlo entonces. Poco después, el régimen comunista lo mandó por cinco años a una aldea lejana, como castigo por sus poesías y su vida bohemia, y luego ya tuvo que exiliarse.

P.: ¿Es cierto que usted también conoció un castigo similar?

A.K.: Como artista plástico disidente del régimen. Pero fue algo liviano, dos años. Además, lejos del poder uno se siente mejor. Brodsky amó esa aldea, por eso ilustro ese capítulo con un dibujo animado de tono eglógico.

P.: Estilo Chagall.

A.K.: Es cierto, y también estilo García Lorca. La gráfica de los poetas me fascina: Pushkin, Lorca, Brodsky. Para varias escenas de mi película parto de dibujos suyos, sobre todo gatos.

P.: Son hermosos. ¿Por qué dice Brodsky en su película que «un gato es un león reducido, como nosotros somos cristianos reducidos»?

A.K.: ¿Así lo tradujeron acá? Si, podría aceptarse la palabra reducido. Pero quizá mejor sea imperfecto. Somos cristianos imperfectos, un gato es un león imperfecto. La poesía es siempre difícil de traducir.

P.: ¿Cómo fue la historia real de Brodsky con sus padres?

A.K.: Él debió exiliarse, para no terminar en la cárcel. Lejos, siempre soñó con ver de nuevo a sus padres, aunque sea por separado. La crueldad del regimen fue tal, que no permitió ni a los padres salir a visitarlo aunque sea una semana, ni al hijo ir a verlos cuando ya estaban enfermos, ni siquiera concurrir a sus funerales. Encima, él ganaba fama y dinero, pero no podía enviarles un solo billete. Ellos siguieron viviendo en la «habitación y media» que tenían asignada en una casona comunal, restos mal conservados de una mansión expropiada en 1917 por los bolcheviques.

P.: Usted ilustra esa expropiación con recortes de papel negro sobre fondo rojo, un recurso simple pero muy dramático.

A.K.: Siempre imaginé cómo habrá sido el momento de la expropiación, cuando la soldadesca entra y rompe tantos bienes, solo por dañina. Yo viví en ese tipo de departamento comunal. También tuve padres viejos, como los suyos, que vivían peleando y reconciliándose. Y hasta que no los perdí no comprendí lo mucho que significaban para mí.

P.: Rebobinando. ¿Después de estar en una aldea, a usted también le dieron la posibilidad de elegir el exilio?

A.K.: Al contrario, me mandaron a enseñar dibujos animados. ¡No lo viví precisamente como un castigo! Desde 1966 enseño dibujo. Tuve buenos alumnos, varios de los cuales hacen sus aportes en mi film, con distintas técnicas. Hemos vivido pobres, pero disfrutamos del arte. Además amo jugar con la música, por eso en mi película usted escucha a Contursi, Gershwin, Beethoven, etc. Solo en la escena donde el chico sueña que los instrumentos vuelan sobre los edificios de Leningrado, usted puede descubrir quince fragmentos de músicos distintos.

P.: Una escena bellísima. ¿Es cierto que filmó en la auténtica casa del poeta?

A.K.: El edificio que se ve es el suyo, el pasillo, los muebles y los libros. No el departamento, porque hubiéramos molestado demasiado. Y la voz que se oye, recitando, es la suya. Una voz dolida, que parece estar rezando. Sin conocer el idioma, usted puede sentir la poesía.

P.: También se ve alguna foto de los verdaderos padres (los actores son bastante parecidos), y un video del auténtico Joseph Brodsky cantando con sus amigos.

A.K.: Por suerte muchos amigos suyos aún viven, son también mis amigos, y cuando nos reunimos nuestros corazones sienten un calor especial. Las reuniones de ellos en otros tiempos eran como las reuniones de los poetas y artistas de ustedes en el Tortoni, por ejemplo. También por eso mi felicidad al acariciar las mesas del Tortoni cuando lo visité, pienso que allí estuvieron Borges, Lorca, tantos poetas cuya obra leemos. Pero esos lugares tenían más sentido entonces. En todo el mundo, poca gente se reúne en un café para hacer poesía. Prefieren hacer plata. En los viejos refugios de poetas, hoy se juntan los mafiosos.



* Enviado Especial

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