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El economista del mes: el Gobierno aumentará la devaluación en 2012 al 14%

¿Cómo afectará la volátil situación internacional a la Argentina el próximo año?
El contexto internacional impacta al país por tres vías: el precio de los commodities, la disponibilidad de crédito y el crecimiento global que determina la demanda de exportaciones. Los precios de los commodities, especialmente en el complejo agrícola, comenzarán el año alrededor de un 15% por debajo de lo que estuvieron en 2011. En cuanto a los créditos, por la volatilidad financiera que existe hoy es muy difícil colocar deuda (tanto para el sector público como para el privado). En el primer semestre de 2011 jugaron un rol muy dinamizador todas las colocaciones de deuda que hicieron empresas y provincias. Eran dólares que llegaban, que compraba el BCRA, y que hacían que crecieran los depósitos y el crédito. Eso ya no está. El crecimiento en el mundo, que en el primer semestre de 2011 se acercaba al 4%, ahora está más cerca del 3,5%. Es probable que en 2012 sea de un 2,5% o menos. Este panorama afecta mucho a la Argentina. Profundiza un problema de menos abundancia de dólares, que será muy palpable. Hacia la segunda mitad de 2012, la economía mundial tenderá a mejorar. Ya está casi definido que Europa entra en recesión, probablemente se contraiga cerca del 1% porque tiene por delante un ajuste fiscal, y tasas de interés muy altas.
¿Puede coexistir una Europa en recesión con el resto del mundo en crecimiento?
Sí. En 1993, la eurozona actual se contrajo un 0,8% y Estados Unidos creció un 2,5%. Lo que sería imposible es que Europa se contraiga y el mundo crezca si hay un crack financiero porque se quiebra el euro. En ese caso, volveremos a vivir una situación similar a la de 2008 o 2009, en donde todo se cae. Europa podrá evitar el crack financiero, pero no la recesión. Para evitar el crack, el Banco Central Europeo tendrá que jugar un rol más activo, comprando bonos, bajando las tasas. Veremos por eso un euro mucho más depreciado y tasas más bajas porque la gente va a volver a confiar. Todavía no estamos en ese momento, pero lo estaremos en 3 o 4 meses. Por otro lado, Esta-dos Unidos está en una dinámica en la que logra tener tasas de interés muy bajas, el empleo lentamente crece más fuerte, el sector de la construcción empieza a moverse, etc. Entonces no hay factores que nos indiquen que la economía americana va a entrar en recesión. Así que el mundo no tendrá la gran expansión de 2005, pero será un año con un crecimiento moderado.
¿Cuál es la estimación de crecimiento para la Argentina?
El PBI crecerá un 1,3% en 2012 y las exportaciones van a caer un 5% en términos nominales. No es grande la baja, pero con las ventas cayendo, para que la economía crezca harían falta muchos dólares que vengan de otro lado. Básicamente, tendría que frenarse la salida de ca-pitales para poder financiar el aumento de las importaciones que genera una econo-mía en crecimiento. Entonces, lo que no cierra es que con los dólares que tiene disponible la Argentina en 2012, el crecimiento va a ser muy lento. Aunque transitoriamente las medidas que impuso el Gobierno han funcionado, no parece que se vaya a frenar realmente la salida de capitales. En el largo plazo es difícil que con controles y más controles se pueda manejar la fuga.
El sector privado siempre termina encontrando la forma de arbitrarlos.
¿Habrá correcciones importantes en el tipo de cambio?
El tipo de cambio oficial no tendrá una depreciación muy grande. La política del Gobierno será seguir depreciándolo lentamente. Proyectamos un tipo de cambio de $ 4,32 a fin de año y de $ 4,95 para fin de 2012. Esto implica una depreciación del 14%, que está en línea con dónde está operando los futuros del peso a un año el Banco Central. Si bien un 14% es una tasa más alta que la que tuvimos los últimos años (entre un 5% y un 9%), refleja que el tipo de cambio real está más apreciado que antes y que la disponibilidad de dólares es menor. Pero implica que aún el Central tiene poder de fuego para mantenerla dentro de un rango de no demasiada volatilidad. El Gobierno tampoco se sentiría cómodo depreciando mucho más la moneda. La política cambiaria tiene un nivel de politización muy grande, por lo que se percibe la devaluación como un ataque especulativo del que hay que defenderse. Los movimientos bruscos son percibidos como derrotas políticas en el Gobierno.
¿Se ampliará entonces la brecha entre el dólar oficial y el paralelo?
Las brechas entre el con-tado con liquidación o paralelo, y el dólar oficial tenderán a ampliarse porque junto con el establecimiento de controles muy fuertes por parte de la AFIP a la venta de dólares, el Gobierno retomó la expansión de la base monetaria a un ritmo alto. En noviembre, la base creció 8.000 millones de pesos, básicamente con el Banco Central no renovando Lebac. Eso permitió que los depósitos crezcan fuerte, pero si el
Gobierno quiere mantener ritmos de expansión monetaria muy alta, en algún momento esos pesos van a buscar dólares.
¿La inflación será uno de los grandes problemas?
Seguirá en niveles parecidos a los de 2010 y 2011. El gran punto de 2012 es que la inflación no va a bajar aun con una desaceleración fuerte del nivel de actividad. En 2009 bajó mucho producto de la desaceleración marcada. En 2012, aunque la economía va a perder mucho dinamismo, hay dos factores que harán que se sostenga. Por un lado, un factor microeconómico, que es la suma de tarifas. Por otro, el movimiento del tipo de cambio paralelo actúa como formador de algunos precios de la economía informal. También tiene que ver con la demanda de dinero. Las restricciones a la compra de dólares afectó la voluntad del sector privado de conservar los pesos.
¿El superávit primario será el proyectado en el Presupuesto?
En el Presupuesto está previsto un aumento del superávit primario de un punto del PBI, que en realidad va a ser cero. Se estiman en 2012 ingresos creciendo un 24% y gastos al 18%. Así, podría llegar al punto proyectado, pero por primera vez en mucho tiempo, los ingresos en el Presupuesto no están sobreestimados mientras que el gasto no puede ser el que se prevé. El gasto en el mejor de los casos crecerá entre un 25% y un 30%. Por eso, lo que habrá es hasta un punto de déficit primario en 2012.
¿Espera cambios en la estructura tributaria?
No hay lugar para un cambio en la estructura impositiva. Puede suceder que el Gobierno intente tipos de cambio diferenciales. Es una manera de modificar las rentabilidades empresariales por sectores. El perfil del nuevo equipo económico puede tener que ver con el establecimiento de estas medidas, si quiere mejorar el tipo de cambio para algunos sectores, como la industria. Si las brechas entre los tipos de cambio se abren, podría haber lugar para empezar a trabajar con diferenciales.
¿Se cubrirán las necesidades de financiamiento?
En los últimos años las necesidades de financiamiento han sido muy parejas. Hay que pagar 6.000 millones de dólares y 45.000 millones de pesos. De pesos, 25.000 son intrasector públicos. Quedan 20.000 que serán cubiertos por el Banco Central. Con los dólares será una combinación de reservas, ANSES, y podría haber algo de mercados. Si la Argentina quisiera, podría colocar deuda corta en dólares a tasas razonables. Hoy rinde un 11% en dólares a largo plazo y un 5% a corto. Por lo que a 2 o 3 años podría colocar al 8%. Pero implicaría todo un cambio en el lenguaje y la actitud del Gobierno con los mercados.
¿El superávit comercial también está sobreestimado?
Creo que el superávit comercial subirá porque como la economía tiene que acomodarse a una menor cantidad de dólares, habrá menos importaciones. Ya lo vimos en 2009, con la crisis internacional: la economía generó una recesión que no registró el INDEC y las importaciones se derrumbaron. El año próximo, las importaciones caerán de 73.750 millones de dólares a 66.000 millones. Con esto, el saldo comercial pasará de 10.000 a 14.000. Eso hace que las reservas puedan no caer tanto.

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