18 de noviembre 2013 - 00:00

El efecto mensalao ilusiona ya a la oposición a Dilma

José Dirceu fue respaldado por la cúpula del PT, que insiste en el trasfondo político del juicio. La oposición espera que la defensa que el oficialismo hace de los condenados deteriore la imagen de Rousseff.
José Dirceu fue respaldado por la cúpula del PT, que insiste en el trasfondo político del juicio. La oposición espera que la defensa que el oficialismo hace de los condenados deteriore la imagen de Rousseff.
 Brasilia - La oposición brasileña afirmó ayer que espera que los encarcelamientos de los líderes del gobernante Partido de los Trabajadores (PT) por el escándalo conocido como mensalao afecte al oficialismo y debilite la imagen de la presidenta Dilma Rousseff de cara a las elecciones presidenciales de 2014, en las cuales se perfila como favorita.

El Partido de la Socialdemocracia Brasileña (PSDB), cuyo líder histórico es el exmandatario Fernando Henrique Cardoso, considera que el juicio del siglo es sólo el emergente de un modelo político instaurado durante los dos gobiernos de Luiz Inácio Lula da Silva y mantenido por Rousseff, también petista.

En general, los adversarios del Gobierno estiman que los encarcelamientos iniciados el viernes afectarán la imagen del PT y también que serán un pasivo para la mandataria, que buscará ser reelegida en los comicios de octubre próximo.

"Espero que en 2014 estas prisiones hagan que la población reflexione sobre el modelo político de este Gobierno, que es igual al anterior, donde se convirtió al Estado en un balcón de negocios. Es una consecuencia de ello; yo creo que los comicios son la oportunidad para derribar este sistema", dijo el senador Alvaro Dias a una radio. "Creo que este juzgamiento es histórico; ahora esperamos que se juzguen las más de 300 acciones contra autoridades que están encajonadas", agregó.

En las elecciones, en las que Rousseff ganaría en primera vuelta, los "candidatos del PT van a tener vergüenza", señaló, por otra parte, Agripino Maia, del partido Demócrata.

Ayer cumplieron su segundo día de prisión José Dirceu, ex mano derecha de Lula da Silva; el extitular del PT, José Genoíno, y el extesorero petista, Delubio Soares, todos condenados por su participación en la red de sobornos que se destapó en 2005.

Maia, presidente de la agrupación opositora, criticó a Dirceu y al PT por descalificar al Supremo Tribunal Federal (STF) y afirmar que el proceso del mensalao fue político.

Mientras tanto, Rousseff optó por guardar silencio ante las detenciones de este fin de semana, que ocuparon espacios salientes en diarios y medios electrónicos, y Lula da Silva se limitó a llamar por teléfono a Dirceu, pero evitó formular declaraciones.

En el Palacio del Planalto estiman que el costo político no afectará a la mandataria pues ella construyó una imagen de administradora correcta.

Algunos dirigentes del PT asumieron la defensa de sus correligionarios condenados y presos por corrupción, y lo hicieron demandando que el STF acelere el proceso contra lo que ellos llaman como "mensalao de los tucanes" (tucán es el ave que simboliza al PSDB), una causa contra el financiamiento supuestamente ilegal de una campaña electoral en el estado de Minas Gerais, el segundo más poblado del país.

Otros, como el diputado Zeca Dirceu, hijo del ex hombre fuerte del Gobierno de Lula, afirmó que la prisión de su padre le trae reminiscencias de la dictadura militar e insistió en que el proceso llevado a cabo por la Justicia fue "político".

Por su parte, la defensa del expresidente del PT, José Genoíno, pidió ayer al Supremo Tribunal Federal que el político de 67 años pueda cumplir en régimen de prisión domiciliaria la pena de seis años y 11 meses de cárcel debido al precario estado de salud del actual diputado federal, quien sufre problemas cardíacos y por esa razón está de licencia en la Cámara baja.

"Soy preso político y estoy muy enfermo", afirmó el también exguerrillero al ingresar a la cárcel donde en menos de 48 horas sufrió dos picos de presión alta por los que debió recibir atención médica.

En tanto, especialistas consideran improbable que Henrique Pizzolato, otro de los condenado por corrupción y que se fugó a Italia, pueda ser repatriado a Brasil.

"Me temo que los italianos, que quedaron molestos por el caso de Césare Battisti (exterrorista asilado en Brasil por el Gobierno de Lula) ahora se vayan a cobrar esa deuda", sostuvo el politólogo Marco Antonio Carvalho, de la Fundación Getulio Vargas.

Agencias ANSA y DPA, y 

Ámbito Financiero

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