23 de noviembre 2012 - 00:00

El egipcio Mursi hizo negocio

La nueva ola de violencia entre israelíes y palestinos permitió al presidente egipcio, el islamista y poco carismático Mohamed Mursi, colocar a su país en el centro geopolítico de Medio Oriente, gracias a su mediación en la crisis que tuvo como primer éxito un acuerdo de alto el fuego.

«Éste es un momento crítico para la región. El nuevo Gobierno egipcio está asumiendo la responsabilidad y el liderazgo que convirtieron durante mucho tiempo a este país en una piedra angular de la estabilidad y la paz», señaló el miércoles la secretaria de Estado de EE.UU., Hillary Clinton, al anunciar el pacto.

Con estas palabras, pronunciadas al lado del ministro egipcio de Relaciones Exteriores, Mohamed Kamel Amr, en una comparecencia ante la prensa en El Cairo, EE.UU. daba un espaldarazo a la labor desempeñada por el presidente en esta crisis que amenazaba con desencadenar un conflicto a gran escala en la zona.

Ese momento era importante para Mursi, al permitirle protagonizar el anuncio de un alto el fuego fiable junto a la jefa de la diplomacia de EE.UU., país aliado de Israel y que mantiene cierto recelo sobre el papel de este islamista que parecía demasiado identificado con la causa palestina y, especialmente, con los radicales de Hamás.

Al mismo tiempo, y según revelaban fuentes israelíes y palestinas, Egipto se convertía en el garante de un futuro acuerdo «duradero» de paz entre Israel y Hamás, el grupo que gobierna la Franja de Gaza y que es considerado terrorista por Washington y la Unión Europea.

Desde que empezó la ofensiva israelí sobre Gaza, el pasado 14 de noviembre, Mursi desarrolló una frenética actividad diplomática que convirtió a El Cairo en el escenario de conversaciones a varias bandas y del máximo nivel.

Por la capital cairota pasaron estos días desde Clinton, hasta el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, además de varios mandatarios de la Unión Europea, mientras Mursi mantenía frecuentes contactos telefónicos con los líderes de Israel, Estados Unidos, Irán y Turquía para detener el conflicto.

Su primera iniciativa tras desatarse la operación «Pilar Defensivo» de Israel contra los palestinos fue enviar a su primer ministro, Hisham Qandil, a la sitiada Gaza, en una de las visitas de mayor importancia a la zona desde la llegada al poder de Hamás en 2007.

Qandil estuvo en el corredor gazatí apenas tres horas, con su colega de Gaza, Ismail Haniye, pero lanzó un mensaje de apoyo a los palestinos desde el Gobierno egipcio que pareció posicionar a El Cairo junto a Hamás, lo que sembró la desconfianza entre los israelíes y el propio Washington.

A Mursi, embarcado todavía en el proceso de consolidación de la transición política que vive su país tras la revolución que echó del poder a Hosni Mubarak en febrero de 2011, aún le quedan muchos retos por resolver.

En sólo siete días, durante la crisis de Gaza, un tren arrolló a un colectivo y mató a 50 niños, los disturbios entre manifestantes y la Policía junto a la plaza Tahrir causaron un muerto y paralizaron el centro de El Cairo.

Agencia EFE

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