Pocos minutos después de las 5.00 hora local, la primera hilera de blindados, operados por 250 fusileros navales, se introdujo en las calles de las favelas de Maré ante la curiosidad de los vecinos y la inacción de los narcotraficantes, que se cree que en los últimos días habían abandonado la barriada.
Al contrario que la mayoría de las favelas de Río, casi toda la extensión de Maré se ubica en un terreno plano, con calles rectas, anchas y sin cuestas, lo que facilitó el avance de los blindados, que se hicieron con el control de la zona en cuestión de minutos.
Sin rastro de los miembros de las bandas de narcotraficantes Comando Vermelho, Tercer Comando y las milicias paramilitares que hasta ayer se distribuían el control de las 15 favelas que integran Maré, la segunda barriada más pobre de la ciudad, los policías no tuvieron que hacer disparos. A su alrededor, los habitantes del complejo más trasnochadores apuraban las últimas horas de la noche en los bares de la zona, mientras que otros madrugaban para ver la operación desde las terrazas o paseaban en bicicleta entre los grupos de élite de la Policía Militarizada.
Al terminar las operaciones, a las 9.30, la Policía izó una bandera de Brasil y otra de Río de Janeiro en una plaza en el centro de Maré, en una ceremonia que contó con la presencia espontánea de cientos de vecinos.
La ocupación de ayer, ampliamente anunciada por el Gobierno estadual para evitar conflictos y bajas civiles, culminó una serie de operaciones iniciada hace diez días y fue precedida de un año de avisos por parte de las autoridades.
Las bandas armadas cesaron los enfrentamientos casi diarios hace unos seis meses, para preparar su marcha a otras favelas menores de la ciudad y de municipios vecinos a Río, donde todavía no llegó la política de "pacificación".
En estas últimas jornadas, el BOPE había ido avanzando por las calles de Maré, tomando el control de algunos puntos estratégicos.
En las operaciones realizadas en Maré y otras favelas, la Policía arrestó al menos a 94 traficantes, incluido su cabecilla, Marcelo Santos das Dores, conocido como Menor P.
El capo de Maré fue detenido lejos de su territorio, en una vivienda de lujo de la zona oeste de Río, y la Policía aún busca a su mano derecha, su hermano Fabiano Santos de Jesús, conocido en los ambientes criminales como "Zangado".
La llegada de las tropas brasileñas, retransmitida en directo por las grandes cadenas de televisión, supone la antesala del denominado proceso de "pacificación" que, además de la instalación de una comisaría de policía supondrá servicios básicos como alcantarillado, recolección de basura y mejoras del alumbrado público.
En la siguiente fase, llamada de "estabilización" y a la que se sumará el Ejército en los próximos días, se efectuarán redadas en viviendas donde hay sospecha de que se esconden arsenales o alijos de drogas.
Hasta ayer, las tres bandas criminales hacían de las calles y viviendas de Maré su feudo, desde donde partía gran parte de la droga de Río hacia otras favelas.
Su situación supone un lugar estratégico, ya que está rodeada por tres de las principales arterias de comunicación de la ciudad, la Avenida Brasil, la Linha Amarela y la Linha Vermelha, que une el aeropuerto internacional con el centro.
Además esta barriada cuenta con un acceso a la bahía de Guanabara, que comunica con el mar, que era una de las vías que los narcotraficantes usaban para introducir droga en la ciudad.
| Agencias EFE y DPA |


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