"Los primeros indicios apuntan a un atentado suicida y al Estado Islámico", dijo el primer ministro turco, Ahment Davutoglu, en una declaración a los medios.
Aparte de los 30 fallecidos confirmados hasta el momento, hay más de 100 personas heridas, según los últimos datos facilitados por las autoridades locales.
La explosión ocurrió en el jardín de una asociación cultural de Suruç, ciudad situada a 10 kilómetros de la frontera siria.
Allí se habían reunido 300 activistas de toda Turquía que iban a cruzar a Kobani, donde pensaban ayudar en la reconstrucción de la urbe, destruida tras el asedio de los yihadistas.
El primer ministro dijo que aún no se conoce la identidad del terrorista suicida que se inmoló en medio de los activistas, aunque los medios turcos especularon que se trató de una mujer de entre 18 y 19 años.
Davutoglu también respondió a las críticas de la oposición, que acusa al Gobierno de no haber tomado suficientes medidas contra los yihadistas e incluso de haberlos apoyado para contrarrestar la influencia de las milicias kurdas en Siria, a las que Ankara considera tan "terroristas" como al EI.
El viaje humanitario había sido coordinado por la Federación de Asociaciones de Juventudes Socialistas (SGDF). Ya antes de que el Gobierno hubiera atribuido el ataque al EI, la organización acusó a "la banda fascista del Estado Islámico" y "al Gobierno que colabora con ella".
El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, condenó "personalmente como en nombre de la nación, a quienes cometieron esta salvajada".
"Empezamos a ver algunas actividades extremistas en otros países que parecen estar relacionadas con el grupo EI", dijo por su parte el vocero de la Casa Blanca, Josh Earnest.
| Agencias EFE, AFP, |
Reuters, ANSA y DPA


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