26 de octubre 2012 - 00:00

El film que fue una metáfora del país

Sixto Vázquez Zuleta, Fortunato Ramos, Miguel Pereira y Tomás Lipán, ayer en el Centro Cultural San Martín.
Sixto Vázquez Zuleta, Fortunato Ramos, Miguel Pereira y Tomás Lipán, ayer en el Centro Cultural San Martín.
«La deuda interna fue mi primer hijo artístico, que terminó convertiéndose en un fenómeno sorprendente, en algo que nadie podía imaginar de antemano», dijo ayer a este diario el director Miguel Pereira, recién llegado de San Salvador de Jujuy, para participar del homenaje a los 25 años del estreno del film, uno de los grandes emblemas de la cinematografía de fines de los 80 que protagonizaron Juan José Camero y el niño Gonzalo Morales (hoy actor residente en Europa).

La celebración del cuarto de siglo de «La deuda interna», con mesas de debate y proyecciones de gran parte de la obra de Pereira, es una iniciativa del Ministerio de Cultura porteño, y se desarrollará en el Centro Cultural San Martín (Sarmiento 1551) entre hoy y el próximo lunes. El cineasta y el ministro Hernán Lombardi lo anunciaron ayer en el Bajo Plaza del Cultural San Martín. Junto con Pereira llegaron también algunas figuras no menos emblemáticas vinculadas al film: el músico Tomás Lipán, el maestro rural, músico y poeta Fortunato Ramos (coguionista y actor), el escritor kolla y docente Sixto Vázquez Zuleta, y el productor cinematográfico Julio Lencina.

«La deuda interna», ganadora del Oso de Plata del Festival de Berlín en 1988, fue estrenada en Buenos Aires el 4 de agosto de ese año en el desaparecido cine Libertador de la avenida Corrientes, sala que tenía capacidad para 1800 espectadores. Allí se mantuvo en cartel 6 meses, una permanencia con la que ni los tanques hollywoodenses pueden soñar hoy. «Hacía 4 años que yo había egresado de la escuela de cine de Londres y La deuda... era mi primer largometraje. Eramos un equipo de 12 personas, de los cuales sólo cinco éramos profesionales. Rodábamos a más de 4000 metros de altura, en condiciones precarias, y con varios grados bajo cero».

La trama nació de una historia real que le narró Fortunato Ramos (quien también tuvo un papel en la película), un maestro rural con quien Pereira hizo un documental anterior sobre escuelas rurales en la Puna. El protagonista, el niño Veronico Cruz (con ese nombre se llamó al film en algunos países donde era imposible de entender, como la entiende un argentino, la expresión deuda interna), existió realmente. Y, tal como ocurre con el personaje, su mayor deseo era ver el mar. «Veronico también murió de joven, pero a causa de una enfermedad», continuó Pereira. «Lo que hicimos nosotros fue combinar su historia personal con las de muchísimos otros chicos jujeños que sí murieron en la guerra de Malvinas. En aquel tiempo, cuando el servicio militar era obligatorio, casi todos los jóvenes de Jujuy pedían hacerlo en la Marina. Era la única forma que tenían para ver el mar. Y, para ellos, estar en la Marina y en el crucero General Belgrano representaba un doble orgullo, por la significación especial que tiene Belgrano en nuestra provincia durante las guerras de la Independencia. Ninguno podía imaginar, desde luego, que no sólo iban a conocer el mar, sino también la muerte».

Julio Lencina relata a este diario algo poco conocido: cómo llegó «La deuda interna», una pequeña película independiente sin aparato comercial ni oficial detrás, a encaramarse con el Oso de Plata de Berlín y desde entonces no sólo a conquistar al público argentino sino también a recorrer triunfalmente los más diferentes festivales del mundo.

«Estábamos en Londres, con Miguel, preparando algunos videocasetes para mostrar a eventuales distribuidores. Por supuesto, ni se había inventado entonces el digital. Un día nos cruzamos con Peter Schumann, especialista en cine de América Latina en el Festival de Berlín, que estaba de casualidad en Londres, y nos pregunta si sabemos qué películas argentinas estarían en condiciones de poder ser vistas para considerar en Berlín. No perdimos ni un minuto en darle La deuda..., que acabábamos de subtitular al inglés en uno de esos VHS, y él se la llevó para verla. A las 2 semanas nos llamó desde Berlín para comunicarnos que no sólo la película se iba a proyectar en el festival sino a competir en la sección oficial. Nosotros no lo podíamos creer, como tampoco pudimos creer esas ovaciones a sala llena en esos cines inmensos que hay allá».

Durante la presentación de ayer, Lombardi dijo: «Cuando empezamos a soñar este homenaje a La deuda interna entendimos que era una forma de mirar el pasado para proyectarnos al futuro. Esa película es un producto de la democracia argentina, porque jamás se hubiera podido filmar en dictadura. Por eso pensamos este homenaje como una forma de que La deuda interna nos haga reflexionar sobre las iniquidades que aún persisten y por eso quisimos organizar este ciclo de debates que va a mostrar un amplio abanico de pensamiento, pero todos coincidiendo en lo que la película proyecta respecto de nuestras deudas internas».

Los debates serán abiertos hoy a las 19 por Lombardi y Pereira y se desarrollarán hasta el lunes, con una pausa el domingo. Entre otros, participarán Fortunato Ramos; Gabriel Salvia, Director de la Fundación para el Desarrollo de America Latina; Facundo Manes, científico; Silvana Morel, abogada de asociaciones de comunidades aborígenes jujeñas; la diputada Laura Alon Luis Tonelli, director de Ciencias Politicas en la UBA; Graciela Fernandez Meijide y el ex fiscal Pablo Lanusse.

Habrá también una Feria Andina, con entrada libre y gratuita, con cultivos andinos y artesanías jujeñas, diseños de indumentaria, esculturas de sal, artesanías de la comunidad de Pozo Colorado y música en vivo de Fortunato Ramos y Tomás Lipán, y cocina andina con La Olla Coya.

Además de «La deuda interna», también se proyectarán otros largos y documentales de Pereira como «Agua del cerro», «Rosario Quispe», «Los Chicos del Belgrano», «Sin Palabras. Jujuy», «El Destino», «Indiocanal», «La última siembra» y «Che, Ernesto».

Marcelo Zapata

Dejá tu comentario