29 de mayo 2015 - 00:00

El G-7 enfría el optimismo griego y aún advierte de salida del euro

La directora gerenta del FMI, Christine Lagarde, advirtió en la reunión de ministros de Finanzas del G-7 que “la salida de Grecia (del euro) es una posibilidad”.
La directora gerenta del FMI, Christine Lagarde, advirtió en la reunión de ministros de Finanzas del G-7 que “la salida de Grecia (del euro) es una posibilidad”.
 Dresde - La necesidad urgente de hallar una solución a la crisis griega eclipsó ayer en la reunión de ministros de Finanzas del Grupo de los 7 en Dresde (Alemania) los debates para dinamizar el crecimiento global y para combatir el fraude fiscal.

La directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, y el ministro de Finanzas alemán, Wolfgang SchTMuble, afirmaron en Dresde en declaraciones separadas que aún quedan muchos cabos por atar, pese a que el primer ministro griego, Alexis Tsipras, en Atenas, aseguró que el acuerdo podría trabarse en cuestión de días.

Lagarde advirtió que "todavía queda mucho trabajo por hacer" para que se pueda sellar un acuerdo entre Grecia y el ahora denominado Grupo de Bruselas, compuesto por el FMI, el Banco Central Europeo (BCE) y la Comisión Europea (CE, órgano ejecutivo de la Unión Europea). "Hay avances claros en diferentes áreas, pero aún queda mucho trabajo por hacer", amplió.

La directora gerente del FMI aseguró en otras declaraciones que "es muy improbable que en los próximos días alcancemos una solución comprensiva" y señaló que a causa de la falta de avances en la negociación "la salida de Grecia (de la eurozona) es una posibilidad".

El ministro de Finanzas alemán, representante del sector más reticente a ceder ante Atenas, apuntó por su parte que "no se avanzó mucho" en los últimos días y que le sorprenden las declaraciones procedentes de Atenas.

Distintas fuentes coincidentes del BCE y de la CE citadas por medios alemanes en el marco de esta reunión del G-7 apuntaron a que las negociaciones no están suficientemente maduras como para hablar de un acuerdo y que los avances son demasiado lentos.

Además, negaron los rumores sobre una posible reunión extraordinaria la semana que viene, para estudiar un posible acuerdo, del eurogrupo (el organismo que reúne cada mes a los ministros de Economía y Finanzas de los países de la eurozona, al presidente del BCE, al comisario europeo de Asuntos Económicos y Monetarios, y al titular del cuerpo).

Atenas debe afrontar el mes que viene la devolución de 1.500 millones de euros de un crédito del FMI y muchos dudan de que pueda cumplir con sus compromisos financieros en los próximos meses.

Con respecto a Grecia, el Premio Nobel de Economía estadounidense Robert Shiller, que intervino ante los ministros de Finanzas del G-7, aseguró que ese país "podría provocar una nueva crisis" financiera, aunque se mostró seguro de que en última instancia se alcanzará un acuerdo.

La primera jornada en Dresde -tras el acto inaugural del miércoles- arrancó con un simposio de expertos en el que economistas de primer nivel como Shiller o Nouriel Roubini alertaron sobre las burbujas financieras que se están creando en los mercados debido a las políticas monetarias expansivas y las bajas tipos de interés.

La primera sesión de trabajo, por su parte, estuvo dedicada a buscar estrategias para estimular el crecimiento económico global, anémico desde la última crisis financiera.

Más allá de la necesidad de invertir con visión estratégica y de las advertencias que el exceso de deuda pública es perjudicial, los participantes no se pusieron de acuerdo en torno a las herramientas para salir de la crisis -reformas o impulsos monetarios- y al énfasis adecuado de los ajustes.

En la segunda sesión de trabajo se abordó la necesidad de mejorar la regulación financiera y profundizar los intercambios de información multilaterales para combatir tanto el fraude fiscal como las prácticas -legales, pero controvertidas- de ingeniería tributaria de ciertas multinacionales.

En este sentido, los miembros del G-7 consideraron que el acuerdo para intercambiar de forma automática información fiscal que firmaron el año pasado unos 50 países -y que entrará plenamente en vigor en 2017- está ya dando sus "primeros frutos" y haciendo aflorar activos hasta ahora no declarados.

Agencias EFE, AFP y Reuters

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