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El grupo Magma en plena madurez

El grupo entrerriano Magma tiene una larga y variada historia. Nació hace 35 años, con formato quinteto, en una línea que por entonces se asociaba a un rock sinfónico a la criolla. Siempre con el compositor y cantante Alberto Felici a la cabeza, se volcaron a lo folklórico. Asociados con Lito Vitale -que participó de sus primeros álbumes- tuvieron su época discográficamente más prolífica, con trabajos como «Canto para una consagración» (1982), «La transformación» (1985) y «Musiqueros del silencio» (1988). Por esa época fueron, además, protagonistas centrales y promotores del ahora legendario movimiento independiente «Alternativa Musical Argentina». En los 90, pasaron a ser un trío y su significación quedó algo opacada, aunque llegaron a editar otros dos discos. Y ahora hacía muchos años que no publicaban un nuevo material.
Desde su propio sello, con el fundador Felici en voz y el respaldo instrumental de Nardo González (guitarras, bajo), Osvaldo Aguilar (guitarras, armónica, percusión), Alberto Ibarrola (piano), Cacho Bernal (batería, percusión) y Alejandro Manzini (acordeón, órgano), este «Hermanador» es un saludable repaso de un proyecto que exhibe toda su madurez. En un compacto muy bien realizado, hay muchas canciones nuevas, siempre con los géneros litoraleños como base pero con un sonido que apunta a búsquedas modernas. Y hay también algunas evocaciones, como «Posdata para una resurrección» del 83, «Mirando la casa de uno» de Mario Corradini y una cita a la clásica «Canción de cuna costera» de Linares Cardozo.
Ricardo Salton


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