4 de febrero 2010 - 00:00

El hombre que no fue

Mario Blejer esquiaba en Francia cuando recibió el llamado del ministro de Economía, Amado Boudou, desde Buenos Aires el 6 de enero para proponerle ocupar el cargo de presidente del Banco Central, el mismo día que desde el Gobierno le pidieron a Martín Redrado la renuncia como titular de la entidad monetaria.

La primera reacción de Blejer fue aceptar la invitación, pero claro, todavía no había recibido la noticia de que Redrado no pensaba dejar su cargo tan fácilmente. Cuando finalmente esta información llegó a las montañas francesas optó por una versión más cauta en su respuesta y sostuvo: «No acepté ni rechacé la oferta».

Pasó una semana -y hasta se retrasó en un día su tan esperada llegada a Buenos Aires- para que se concretara finalmente el encuentro con algún funcionario del Gobierno. El 12 de enero se reunió con Boudou y, entre jugo de naranjas y medialunas con queso, Blejer esbozó una salida elegante: que mientras el tema de la titularidad del Central estuviera en Tribunales no pensaba siquiera evaluar cualquier ofrecimiento.

Así Blejer, que por un período de seis meses en 2002 cuando Eduardo Duhalde era presidente fue titular de la entidad monetaria, no llegó a ocupar ese mismo puesto en esta oportunidad. Los vericuetos judiciales le sirvieron de justificación para desestimar el ofrecimiento oficial. Y hasta reclamó al Gobierno un «acuerdo político que incluya a la oposición» para aceptar el cargo. Esto, para Olivos, significó quedar fuera de carrera.

Sin embargo ayer, luego de que Cristina de Kirchner confirmara el decreto de remoción de Redrado (tras recibir el dictamen de la Comisión Bicameral), el ofrecimiento no fue para el economista que todos esperaban nombrara, sino que eligió a la hasta ayer presidenta del Banco Nación, Mercedes Marcó del Pont, para ocupar la titularidad de la entidad monetaria, en principio, hasta setiembre de este año.

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