3 de octubre 2012 - 00:00

El mayordomo infiel delineó la imagen de un Papa “manipulado”

Paolo Gabriele, el exmayordomo de Benedicto XVI, en su aparición anterior ante el tribunal que lo juzga por el robo de documentos del Papa. Le podría caber una pena de cuatro años.
Paolo Gabriele, el exmayordomo de Benedicto XVI, en su aparición anterior ante el tribunal que lo juzga por el robo de documentos del Papa. Le podría caber una pena de cuatro años.
Roma - El exmayordomo de Benedicto XVI Paolo Gabriele afirmó ayer que el Papa es «fácil de manipular» y no conocía suficiente sobre los asuntos vaticanos, al tiempo que confesó haber copiado documentación privada y denunció haber sufrido severos abusos durante su detención.

Al declarar en la segunda jornada del juicio que se le sigue, señaló que «en mi posición yo podía ver cómo ciertas situaciones eran percibidas por la gente y cómo eran vistas por los de la cúpula». Asimismo, Gabriele dijo a los jueces que hablaba de los asuntos de la Iglesia con el Papa mientras comían.

Ésta fue la primera vez que el sirviente de 46 años habló públicamente desde su arresto.

«Empecé a pensar que era fácil manipular a una persona que tiene tan enorme poder en sus manos», señaló Gabriele durante su interrogatorio, y añadió que «a veces el Papa hacía preguntas sobre cosas de las que debería haber estado informado».

Gabriele, que lució calmado y sonriente durante el curso de la sesión de tres horas, sugirió así que algunos colaboradores le ocultaban al Pontífice información importante.

El exmayordomo se declaró «inocente» respecto de la acusación de robo agravado, pero dijo sentirse «culpable de haber traicionado la confianza que había puesto en mí el Santo Padre». Podría ser condenado a cuatro años de cárcel.

Gabriele afirmó que él mismo copió los documentos, que no tuvo cómplices ni recibió dinero, así como tampoco consideró difundirlos. Sostuvo, además, que a través de ellos se hizo una imagen exacta sobre lo que ocurría en el Vaticano y que eso fue lo que le provocó malestar.

Los papeles que Grabriele admitió haber fotocopiado y entregado en encuentros secretos incluyen cartas al Papa en las cuales un alto funcionario del Vaticano expresaba preocupación por conductas inapropiadas en acuerdos de negocios de la Santa Sede.

Pese a negar haber tenido cómplices directos, Gabriele afirmó haber actuado bajo influencia de terceros y por el malestar generalizado en el Vaticano.

Quejas

Sobre las condiciones de su detención se quejó por haber sido encerrado en una celda en la que no podía estirar los brazos y en la que faltaba el aire. «La primera noche incluso me negaron una almohada para dormir», afirmó interrogado por su abogada Cristina Arru.

Sin embargo, la Policía vaticana negó que sufriera maltrato en prisión y en un comunicado confirmó que estuvo en una celda de aislamiento «unos 20 días», pero que ésta «cumplía los estándares de detención aplicados en otros países en casos similares».

También confirmó la Policía que la luz se mantuvo encendida en todo momento, «durante 15 o 20 días», una medida que podría ser considerada maltrato, pero señaló que le ofreció un antifaz para cubrir sus ojos durante la noche.

La luz, añade el comunicado policial vaticano, pretendía «evitar posibles actos de autolesión y servía a motivos de seguridad». Además, señala que Gabriele pidió que la luz se mantuviera encendida porque dijo así se sentía acompañado.

La revelación de las presuntas terribles condiciones del encierro del mayordomo del Papa, que algunos periodistas no dudaron en comparar con las de la base de Estados Unidos en Guantánamo, Cuba, provocaron que el mismo fiscal vaticano se viera obligado a abrir una investigación por presuntos abusos contra Gabriele.

Como testigos fueron llamados Cristina Cernetti, una de las laicas que forman parte de la llamada «Familia Pontificia», que cuida el departamento papal, y el jefe de la Gendarmería Vaticana, Domenico Giani.

También declaró en esta segunda jornada el secretario privado del Sumo Pontífice, George Ganswein, quien dijo que hasta su detención no tuvo ninguna sospecha sobre Gabriele.

El Tribunal está compuesto por los jueces Giuseppe della Torre (presidente), Paolo Papanti Pelletier y Venerando Marano.

Agencias DPA, Reuters, AFP y ANSA, y Ámbito Financiero

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