El nombre del juego siempre es sobrevivir

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Pocos días atrás, el mayor símbolo de la libertad del mundo, La Liberté éclairant le monde (más conocida como La Estatua de la Libertad), cumplió 125 años. Muchos para un ser humano, pocos para la historia. La casa de Bolsa más antigua del mundo, Hiches Harrison, ya tiene 208 años; la segunda más antigua de América del Norte, Janney Montgomery Scott, más de 179 años; y la más antigua de América del Sur, en la Argentina (si bien la Bolsa de Río se inauguró en 1820, 34 años antes que la de Buenos Aires, no hemos podido encontrar una casa de Bolsa con más historia), es apenas 12 días menor que Lady Liberty. ¿Qué tiene que ver esto o de qué sirve en un día en que el Dow se desplomó un 2,48% (a 11.657,96 puntos) y todo parece derrumbarse? La respuesta es simple: demuestra que en el mercado siempre habrá algunos que no sobrevivirán y otros que, ya sea por inteligencia, instinto y/o buena suerte lo harán. En la medida que tengan más de los dos primeros (agregaríamos una medida igual de honradez, ya que lo contrario suele dar ganancias, pero a la larga o a la corta se cobran), es mayor la chance de sortear los avatares que presente la realidad y tener una existencia muy prolongada (recuerde siempre que los resultados del pasado no garantizan los del futuro). Si bien el establishment adujo que la baja de ayer fue culpa del llamado al plebiscito griego, esta noticia es vieja y como muy bien explica hoy Jorge Herrera (con el de arriba, de los periodistas que mejor comprenden la actual crisis), algo que la inteligencia del mercado debería de haber previsto (pedimos disculpas por recién leer anteayer la Constitución griega). Esto no significa que el evento no fuera sorpresivo para algunos y que otros tantos necesitaran tiempo para digerirlo, pero la realidad es que tuvimos un cúmulo de malas noticias, desde las últimas revelaciones del caso MF, pasando por la caída de las manufacturas en China y su menor crecimiento en los EE.UU., la merma en la calificación del JP Morgan, BofA, etc, hasta un proyecto de impuesto para las transacciones bursátiles. Lo más curioso fue la falta de gente argumentando que el mercado está barato o que Ben saldrá hoy al rescate.

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