31 de octubre 2011 - 00:00

El “nuevo” Charly, con sus mejores temas

Sin la pasión sanguínea de otros tiempos y algo olvidadizo de letras y tonos, un Charly García amigable y divertido inició su serie de conciertos en el Teatro Gran Rex.
Sin la pasión sanguínea de otros tiempos y algo olvidadizo de letras y tonos, un Charly García amigable y divertido inició su serie de conciertos en el Teatro Gran Rex.
«La vanguardia es así». Charly García (piano teclados) & the Prostitution: K. Hayashida y C. García López (guitarras), T. Silva (batería), C. González (bajo), F. Von Quintiero (teclados), F. Samalea (bandoneón, vibráfono, batería electrónica), C. Brebes (violín), J. Gándara (cello), A. Terán (viola), R. Ortega (coros). (Teatro Gran Rex; 27 de octubre). 

«Bastante bien» fue el comentario que se escuchó varias veces, ya mientras sonaban los bises, de críticos, productores y otra gente del ambiente de la música. Y aunque muy poco precisa, hay que reconocer que ese «bastante bien» es una explicación razonable a lo que sucedió con Charly García en el comienzo de una serie de recitales (por ahora, serán seis en total, con tres programas diferentes) que arrancó con uno que tituló «La vanguardia es así». Luego vendrán «Detrás de las paredes» y «El ángel vigía».

Viendo las listas de temas previstas para los tres primeros conciertos de la serie -que figuran prolijamente en el programa de mano, a diferencia de otros de música popular- y los nombres elegidos para cada uno, sólo queda imaginar que simplemente le gustaron esas expresiones y que no hay relación entre las canciones y algo así como un concepto distinto para cada show. La idea general fue la de reunir muchas de las piezas más populares y reconocidas de su cosecha, de esas que tiene de sobra, por calidad, cantidad y buen éxito, y ponerlas a sonar como tantas otras veces por una banda que, también, tiene muchísimo de conocida.

La base es la del trío chileno de bajo, guitarra y batería que se ha convertido en su sostén desde hace rato. A ellos se suman tres fieles y también antiguos amigos y compañeros de escenario: el «Zorrito» Von Quintiero, Fernando Samalea reconvertido en multi-instrumentista, y el «Negro» García López. Por último, colocó un trío de cuerdas comandado por el violista Terán para dar el toque «serio» y, como siempre, una cantante femenina, en el caso Rosario Ortega, la hija menor de Palito, haciendo coros y solos.

Vamos por partes. Los temas, aún los aparentemente menos valiosos en su concepción, resisten todas las tormentas. Y hay varios en cada uno de los tres programas (de éste podríamos mencionar «Confesiones de invierno», «Los dinosaurios», «Tango en segunda», «Anhedonia», «Cerca de la revolución»), que merecerían un lugar en cualquier antología de la canción hispanoamericana. La banda que lo respalda lo conoce, lo quiere y tiene todos esos temas aceitados como que hace muchos años que están en su repertorio. Sólo el trío de cuerdas, no siempre preciso en su afinación y algo tenso en su expresividad, y la corista Ortega, a la que le falta intensidad rockera y mayor conexión con las canciones, desentonan en un combo que es el respaldo que necesita Charly. Juan Alberto Badía y Graciela Borges en off pusieron palabras para recorrer la historia discográfica y algunas ideas que García quiso hacer llegar a la gente mientras se vieron imágenes periodísticas o cinematográficas de diferente índole. Y él mismo estuvo «bastante bien». Sin el fuego sagrado que le conocimos pero relativamente prolijo. Algo olvidadizo con algunas letras y hasta cómo tocar algún tema -le pasó con «Desarma y sangra», por ejemplo, que no recordaba en qué tonalidad estaba- pero divertido: «dicen que estoy así gracias al yoga, y yo en mi puta vida hice yoga», bromeó apelando a su mejor vena.

Sin la pasión sanguínea de sus épocas más brillantes pero amigable y cariñoso, con María Gabriela Epumer, Gustavo Cerati y hasta con la presidente Cristina de Kirchner («ayer me llamó para tirarme buena onda») para quienes pidió sendos aplausos. «Bastante bien», para un artista como García implica un piso muy interesante.

R.S.

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