3 de agosto 2010 - 00:00

El oro retoma la tendencia alcista

El oro retoma la tendencia alcista
Desde los máximos conseguidos hacia finales de junio en la zona de 1.264 dólares el precio del oro ha descendido hacia los mínimos vistos la semana pasada en 1.157 dólares. Este ajuste de casi un 10% si bien resulta profundo para lo que la tendencia alcista del metal nos tiene acostumbrados, no ha conseguido generar un quiebre bajista que permita especular con mayores caídas. Todo lo contrario, los precios se han ubicado cerca de soportes de sustento alcista de mediano y largo plazo, que parecen en principio, resultar reconocidos como tales avalando la continuación de la tendencia mayor.

En términos Fibonacci (porcentajes de retroceso que utilizamos para mesurar el tamaño de las correcciones menores o intermedias dentro de una tendencia alcista) y entre máximos y mínimos, las cotizaciones del oro han erosionado largamente el 23,6% de la suba anterior.

Impulsos

Cuando hablamos de suba anterior nos referimos específicamente a los cinco impulsos en tendencia alcista registrados entre abril de 2009 y junio de 2010. Cinco impulsos que permitieron el desarrollo de una magnífica onda 3 de carácter extendido la cual proyectó los precios desde los 864 dólares hacia los 1.264 dólares.

Adicionalmente, encontramos que los pisos vistos hacia mediados de mayo en 1.165 dólares luego de los primeros techos de 1.249 dólares, considerados como onda IV de menor grado han resultado fugazmente alcanzados y muy cerca de estos valores se ha registrado una reacción alcista que puede constituir el inicio de una suba mayor.

Por su parte, la mayoría de los osciladores de precios y los indicadores matemáticos han alcanzado durante las últimas semanas niveles extremos de sobreventa sólo comparables a los ajustes de grado mayor experimentados tanto en febrero pasado como en abril de 2009, niveles desde los cuales comienzan nuevamente a emerger. Demasiados indicios que nos llevan a suponer que durante los próximos meses las cotizaciones del oro intentarán nuevamente transitar por terreno de nuevos máximos históricos, con la comodidad que lo han hecho durante los anteriores trimestres.

Para calcular de las potenciales extensiones alcistas que desplegará el oro dentro de nuestro escenario de mediano plazo nos valdremos de las extensiones registradas en los anteriores impulsos de mayor grado que correspondieron a las ondas alcistas 1 y 3. Cada uno de estos rallies ha tendido siempre -internamente- al principio de igualdad de ondas, siendo en términos aritméticos el segundo un 30 por ciento más extenso que el primero.

En términos logarítmicos sin embargo la onda 3 no resultó tan vigorosa como la onda 1. Es por ello que mientras los objetivos óptimos para el próximo trimestre se ubican en 1.352-1.359 dólares, los objetivos máximos se sitúan en torno a 1.400-1.406 dólares, ya para fines de 2010 y principios de 2011. En 1.352-1.359 dólares las cotizaciones recorrerán el 61,8% del primer impulso. En estos niveles y en términos logarítmicos la suba en onda 5 se extenderá cerca del 38,2% del avance registrado en la onda 1. Sin embargo, no debemos descartar ya que el presente impulso alcista pertenece a un impulso mayor también en onda (5), que a su vez cerrará todo el superciclo alcista iniciado hacia comienzos de 2000, cuando el metal cotizaba por debajo de los 300 dólares, que el importante techo adquiera un carácter extendido y logre proyectarse dentro del próximo semestre hacia los objetivos extremos que ubicamos en 1.399-1.406 dólares, donde la onda 5 igualará a la onda 1 y el logaritmo natural de dicha onda 5 alcanzará una proporción del 50% con respecto a la onda 1.

Es por ello que dentro de las próximas semanas y superada la barrera de los 1.210-1.226 dólares quedará confirmado que el piso visto semanas atrás en 1.157 ha conformado el final de una corrección normal en zigzag del tipo ABC, etiquetado en el gráfico de corto plazo como onda 4 de (5). Bajo este esquema alcista un primer objetivo de corto plazo puede resultar la zona de máximos conseguidos anteriormente en 1.249-1.264 dólares.

El cobre frente a un mayor potencial alcista

Si bien dentro de las excelentes perspectivas de inversión que reúne la mayoría de los metales y ubican al oro en la parte superior de nuestras preferencias, el potencial del cobre se destaca por encima de la mayoría de los commodities con proyecciones que oscilan entre el 12-13% para el corto plazo y 30% de suba para el mediano plazo.

Este escenario extremadamente alcista surge del retraso relativo frente a la mayoría de los metales que encuentra al cobre bien por debajo de los máximos obtenidos hacia comienzos de 2008 y comienza a ser revertido. Mientras las cotizaciones del oro transitan libremente por arriba de antiguos registros máximos y el precio de la plata se ubica levemente por debajo del récord conseguido tanto en el año 2007 como en 2008, el cobre, luego de registrar un meteórico avance en 2009, ha aprovechado las últimas correcciones de los metales para mantenerse bien por debajo de los máximos alcanzados hacia fines del año pasado. En términos Fibonacci, la corrección entre los techos verificados hacia comienzos del presente año y los mínimos vistos a principios de junio último ha erosionado el 38,2% de la suba previa. Mientras que las correcciones vistas en los metales durante las últimas semanas han colocado tanto al oro como la plata muy próximos a sus respectivos valores mínimos alcanzados hacia comienzos de junio, la cotización del cobre se mantuvo bien por arriba de los pisos de 272 dólares y las reacciones alcistas vistas hacia el viernes de la semana pasada lo han ubicado bien por arriba de los 305-311 dólares, rompiendo valores considerados -en nuestros informes diarios- como las primeras resistencias confirmatorias.

Este metal que durante 2009 resultó el gran ganador de la suba experimentada por los commodities a partir del piso verificado en 2008 presenta amplias probabilidades de replicar dicha actitud, más teniendo en cuenta que los récords alcanzados por el cobre, distan de los valores actuales que condicionan el resto de los metales, ubicándose para el caso del cobre en los niveles de 427 dólares, un 30% más de lo que vale actualmente. Entre los importantes pisos conseguidos hacia finales de diciembre de 2008 en 124 dólares, que dieron paso a un avance anual del 130%, hasta los máximos vistos hacia comienzos del presente año por arriba de 350 dólares, las cotizaciones han desarrollado una secuencia alcista completa compuesta por cinco impulsos menores. La corrección posterior que erosionó el 38,2% dibujó un patrón contratendencial en tres impulsos menores, los que conformaron a su vez un movimiento mayor completo identificado como de carácter irregular en plano expandido, cuyos máximos internos se proyectaron ligeramente por encima de los techos ortodoxos del mercado conseguidos hacia comienzos de 2010.

Potencial alcista

Luego de la corrección verificada hacia el primer semestre de 2010, que mantuvo las cotizaciones fluctuando entre los máximos de 360-350 dólares y los pisos de 284-272 dólares, creemos que el potencial alcista mínimo para el cobre se ubicará en torno a los 120-130 dólares para los próximos meses, el cual llevará su cotización hacia los niveles superiores a 410-420 dólares, donde se encuentran los máximos históricos de este metal y conforman importantes resistencias. Superada esta barrera deberemos comenzar a analizar en forma más detalla los objetivos alcistas finales del presente impulso que se perfila ahora como una onda 3, cuyas ganancias se extenderán entrado ya el año 2011 y cuyo precio se separará finalmente de futuras correcciones que afecten a metales más contra cíclicos.

Teniendo en cuenta que tanto el oro como la plata inician subas que distan de dar comienzo a un ciclo impulsivo sino que son vistas como el último movimiento alcista antes que un gran superciclo de mayor grado quede completo, el presente avance del cobre representa dentro de nuestro glosario de movimientos tendenciales, el inicio de una prolífera suba en fase intermedia y por lo tanto constituye una de las recomendaciones más atractivas dentro del portafolio de inversión en metales.