11 de agosto 2009 - 00:00

El otro diálogo: Cobos-Duhalde

Eduardo Duhalde
Eduardo Duhalde
Nunca se planeó como un encuentro secreto; sin embargo, ayer, Julio Cobos salió a desmentir una reunión con Eduardo Duhalde que estaba prevista para mañana en su despacho del Senado. El malestar en el entorno del vicepresidente surgió porque sospechan que alguien, en el duhaldismo, reveló las conversaciones secretas e informales que Cobos mantenía con Hilda Chiche Duhalde para concretar la audiencia entre el radical mendocino y el ex presidente peronista.

«Ante la información aparecida en algunos medios de comunicación respecto a un posible encuentro entre el vicepresidente Cobos y el ex presidente Eduardo Duhalde, cumplimos en informar que la Secretaría Privada del Senado de la Nación no tiene agendada dicha reunión y tampoco existe un pedido de audiencia al respecto», fue el escueto comunicado disparado desde la Dirección de Prensa del Senado. En rigor, el parte de prensa no faltó a la verdad: el pedido de audiencia nunca se concretó por escrito, pero operadores cobistas y duhaldistas habían llegado a un acuerdo para celebrar la cumbre mañana en el despacho del vicepresidente en el Senado.

Duhalde venía reclamando hace semanas un encuentro con Cobos y volvió a la carga tras su viaje al exterior. El vicepresidente venía dilatando ese encuentro para no entorpecer el llamado al «diálogo» del Gobierno con los principales referentes de la oposición. El cobismo no quería ser presa fácil de la verborragia kirchnerista que denunciaba intentos desestabilizadores contra el Gobierno de Cristina de Kirchner y dilató la audiencia con Duhalde hasta que quedó en evidencia el fracaso de la denominada «ronda de diálogo» que no fue más que un ardid del oficialismo para ganar tiempo tras la derrota electoral.

El principal objetivo de Duhalde era adherir a una iniciativa de Cobos revelada en una entrevista con este diario al cumplirse el primer aniversario de su voto no positivo contra las retenciones móviles: que todos los candidatos presidenciales de 2011 suscriban una plataforma de Gobierno con coincidencias básicas sobre políticas de Estado como fase superadora de la reforma política propuesta por la Casa Rosada.

Duhalde, que impulsa una reorganización del PJ sin kirchnerismo, apuesta a Carlos Reutemann como candidato peronista en 2011 y, vía Cobos, impulsa una reconstrucción del histórico bipartidismo que les permita a radicales y peronistas mantener el monopolio de todos los estamentos y cargos del Estado.

«No nos gusta desmentir versiones. Cobos está dispuesto a reunirse con cualquier dirigente que le pida una audiencia formal», fue la respuesta de la cúpula cobista en el Senado luego de la desmentida vicepresidencial sobre un inminente encuentro con Duhalde, el primer peronista en enviarle una carta de apoyo luego de su voto contra las retenciones móviles.

Desde el entorno de Duhalde se limitaron a señalar que el ex presidente tiene planeado viajar al exterior, aunque evitaron precisar el destino. El eventual encuentro entre Cobos y Duhalde también iba a representar un mensaje directo para Elisa Carrió, quien, al regresar de Estados Unidos, aseguró que comenzaría a militar en la provincia de Buenos Aires. Como respuesta táctica, la foto entre el vice y el ex presidente bonaerense, dueño del aparato más pesado de la provincia, sería una advertencia más contra los planes de Carrió que se sumaría a la instantánea que Cobos ya produjo junto a Francisco de Narváez.

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