En una entrevista con el diario italiano Corriere della Sera, Francisco consideró que "Occidente tiene que hacer autocrítica" sobre cómo afrontó la situación "en Libia antes y después con la intervención militar". "Antes había un Muamar Gadafi. Ahora hay cincuenta", señaló mientras que sobre Irak y las llamadas "Primaveras Árabes", consideró que "se podía imaginar lo que iba a pasar".
El Papa explicó cómo en parte coincidieron sobre lo que podría suceder "los analistas de la Santa Sede y Rusia" (país que ha criticado los intervencionismo patrocinados por EE.UU. en Medio Oriente), aunque precisó que "sólo en parte y no hay que exagerar porque Rusia tiene también sus intereses" en la región. Francisco recordó su visita a Lampedusa, la isla italiana considerada una puerta de Europa para los inmigrantes, cuando "el problema de la inmigración estaba sólo al inicio y ahora estalló. "Europa tiene que afrontar este desafío con inteligencia porque detrás está el terrorismo", agregó. "Europa debe y puede cambiar y debe y puede reformarse. Si no es capaz de ayudar económicamente a los países de donde proceden los refugiados, entonces tiene que plantearse el problema de cómo afrontar este gran desafío que es, en primer lugar, humanitario y no sólo humanitario", insistió.
En la entrevista, Jorge Bergoglio admitió que su postura crítica a la respuesta que los Gobiernos europeos dan a los problemas existentes enojó a la canciller alemana, Angela Merkel. La gobernante lo llamó en 2014 horas después de que pronunciara su histórico discurso ante el Parlamento Europeo en el que describió al continente como "una anciana que ya no es fértil ni vivaz". "Me llamó enojada y me preguntó si de verdad pensaba que Europa no podría tener hijos y yo le contesté que sí, que Europa podría tenerlos aún porque tiene raíces sólidas, porque tuvo y pude tener un papel fundamental y porque en los momentos más oscuros demostró siempre tener recursos", explicó.
| Agencias EFE, AFP y ANSA |

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