La reina, jefa de la Iglesia anglicana, de 87 años, acompañada por su marido, el duque de Edimburgo, de 92 años, llegó con veinte minutos de retraso al Vaticano, algo inusual para la famosa puntualidad inglesa, debido a que el almuerzo con el presidente italiano, Giorgio Napolitano, duró más de lo previsto.
Al término de la reunión privada con el Papa, que duró otros 20 minutos, el pontífice le entregó a la monarca un regalo especial para su bisnieto, el príncipe Jorge de Cambridge, hijo del príncipe Guillermo y Kate Middleton. El Papa le regaló al bebé real un objeto artístico, un globo de lapislázuli, de un azul intenso, con una cruz de plata incrustada, mientras que a la reina Isabel le entregó el decreto papal de 1679 por el que se instaura el culto de San Eduardo el Confesor, monarca inglés y santo de la Iglesia Católica.
Por su parte, la reina le regaló al pontífice un enorme canasto con alimentos y bebidas producidos en sus cuatro fincas, entre ellos miel, huevos, mermeladas, jugo de manzana y hasta whisky escocés, lo que sorprendió al Papa.
"Espero que sea un regalo poco común para usted", le dijo la reina, quien con tono autoirónico le entregó también dos fotos de ellos en sendos marcos de plata. "Temo que se los tengo que dar. Es inevitable", agregó.
| Agencia AFP |


Dejá tu comentario