11 de agosto 2015 - 00:00

El Pentágono equipara a periodistas con espías y desata la polémica

Una corresponsal de guerra en acción en Afganistán, en 2011. El desempeño de los periodistas en zonas de conflicto es crucial para, entre otros aspectos, determinar posibles abusos de las fuerzas beligerantes. Llamativamente, ahora el Pentágono quiere imponerles severos límites y censuras.
Una corresponsal de guerra en acción en Afganistán, en 2011. El desempeño de los periodistas en zonas de conflicto es crucial para, entre otros aspectos, determinar posibles abusos de las fuerzas beligerantes. Llamativamente, ahora el Pentágono quiere imponerles severos límites y censuras.
 Washington - El Pentágono recibió ayer duras críticas por sus nuevas directrices que equiparan a los corresponsales de guerra con espías y que afirman que, en algunos casos, los reporteros pueden ser tratados como "partes beligerantes no privilegiadas".

Las directrices recibieron poca atención cuando fueron publicadas en junio en el nuevo Manual de Legislación de Guerra del Departamento de Defensa estadounidense, un compendio de consejos legales para comandantes y otros miembros del ámbito militar.

Sin embargo, en un editorial publicado ayer, The New York Times criticó las normas, reclamó que sean derogadas y denunció que podrían convertir las coberturas periodísticas de conflictos armados en "más peligrosas, difíciles y sujetas a censura".

La sección del manual sobre el tratamiento de los periodistas dice que, en general, son civiles que deberían ser protegidos de un ataque.

En otras instancias definidas vagamente dice, sin embargo, que los periodistas pueden ser "partes beligerantes no privilegiadas", la misma categoría asignada a guerrillas o miembros de Al Qaeda.

"Informar sobre operaciones militares puede ser muy similar a recabar datos de inteligencia o incluso espiar", dice el manual en un tramo especialmente controvertido.

"Un periodista que actúa como un espía puede estar sujeto a medidas de seguridad y castigado si es capturado. Para evitar ser confundidos con espías, los periodistas deben actuar abiertamente y con el permiso de las autoridades relevantes", señala.

El manual también defiende la censura del trabajo periodístico. "Los países pueden necesitar censurar el trabajo periodístico o tomar otras medidas para que los periodistas no revelen información sensible al enemigo", indica el texto.

"Bajo la ley de guerra, no hay derecho especial que permita a los periodistas entrar en el territorio de un país sin su consentimiento o acceder a las áreas de operaciones militares sin el consentimiento del país que esté llevando a cabo esas operaciones", añade.

The New York Times advirtió de que mantener las directrices, el Pentágono "provocaría un daño severo a la libertad de prensa".

Mezclar el espionaje con el periodismo, argumentó, alimenta la propaganda de gobiernos autoritarios que ya están tratando de desacreditar a reporteros occidentales con falsas acusaciones de ser espías.

El Comité de Protección de Periodistas también criticó las directrices. El mes pasado denunció el impacto negativo que tendrán en un momento de cifras récord de periodistas secuestrados y asesinados en conflictos como los de Ucrania y el Congo.

Los cuestionamientos fueron rechazados por el Pentágono, que dijo "apoyar y respetar la labor fundamental realizada por los periodistas", indicó un portavoz, teniente coronel Joe Sowers.

"Su trabajo de recolección de datos y la publicación de la información es esencial para las sociedades libres y el estado de derecho", subrayó, para acotar que la actualización del manual "no es una licencia para que cualquier persona actúe en contra de los periodistas".

Sowers indicó que se tomarán en cuenta las observaciones de las asociaciones de periodistas, "cuando tratemos de mejorar y aclarar las dudas en el manual".

Agencia AFP y

Ámbito Financiero

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