Barack Obama (foto) habló 70 minutos la noche del miércoles ante el Congreso. Los siguientes son los ejes principales del tradicional discurso sobre el Estado de la Unión:
«Propongo que empleemos 30.000 millones del dinero que están devolviendo los bancos de Wall Street para que bancos locales concedan créditos a empresas más pequeñas».
«No abandonemos la reforma sanitaria, no ahora; no cuando estamos tan cerca». La inesperada victoria republicana de la semana pasada por una banca de Massachusetts para el Senado podría significar un grave escollo para el proyecto.
«No estoy interesado en presionar a los bancos, estoy interesado en proteger nuestra economía». El comentario fue recibido con cauto optimismo por Wall Street.
«Me niego a transmitir este problema a las próximas generaciones». Se refirió así a la necesidad de reducir el descontrolado déficit fiscal, para lo que propuso crear una comisión especial.
«Trabajaré con el Congreso y nuestros militares para derogar finalmente la ley que niega a los homosexuales el derecho de servir al país que aman». Con ello dio una señal a la decepcionada base progresista que lo votó.
«¡No me doy por vencido!».
En línea con el temprano relanzamiento de su Gobierno, Obama anunció ayer la construcción de la primera red ferroviaria de alta velocidad por u$s 8.000 millones para los estados Florida, Illinois y California, entre otros.
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