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El rugido más fuerte fue de Pichot

El ex capitán del seleccionado dijo adiós el 27 de junio de este año, en la misma cancha en la que empezó a jugar cuando apenas tenía cuatro años: la del CASI, más conocida como La Catedral. «El rugby me había dado todo y yo le había dado todo. Llegó el momento: no puedo dar nada más. No soy físicamente superior, como lo ven, pero sí una persona que siempre dio el 100% de su corazón. Mi mente y mi corazón fueron los que me impulsaron», expresó, tras la despedida, Pichot, un símbolo de fortaleza y tesón, atributos que calaron hondo en la gente.
Mucho más atrás de Pichot figuraron dos jugadores cuyo 2009 les deparó serias lesiones que los apartaron un poco de las canchas: Felipe Contepomi y Juan Martín Hernández. A este pelotón se le suma Mario Ledesma, quien debió abandonar el seleccionado en plena gira por Gran Bretaña, en noviembre, por el nacimiento de su hija. Sin embargo, las actuaciones de los tres en el Mundial de Francia 2007, cuando la Argentina obtuvo la medalla de bronce, aún perduran en la retina del público.
Lejos de estos cinco primeros aparecen Ignacio Corletto (2,78%), Rodrigo Roncero (2,51%), Patricio Albacete (2,40%), Juan Martín Fernández Lobe (1,71%), Federico Méndez (1,60%), Rolando Martín (1,28%), Santiago Phelan (1,18%), Gonzalo Longo (1,07%), Ignacio Fernández Lobbe (0,91%) y Martín Durán (0,85%).


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